Señoras Chinas Que

Como sabéis, llevo años intentando ser una influencer en internet sin ningún tipo de éxito. Mientras tanto, veo a mi alrededor cómo cualquier gato, perro o ex-amiga repostera no solo triunfan y se hinchan a seguidores, sino que tienen además su propio merchandising.

Marnie the Dog tiene ya más opciones que yo de ganar un Pulitzer

Y ahora, en un nuevo golpe de la vida completamente inesperado, mi vecina septuagenaria se ha convertido en youtuber.

“Joven shanghainesa de 73 años escucha jazz para vivir mejor”

Bueno, esto no es exactamente así (ya os habréis dado cuenta que en este blog todo son exageraciones y postverdades). Para hablar con  precisión, mi Vecina Mayor, que es una señora muy fina y elegante que no escupe en el suelo, ha sido recientemente objeto de un videorreportaje que está ahora circulando por internet. De esto me he enterado porque me lo mandó una persona que no sólo no es ella misma sino que además no la conoce, o sea que es oficialmente viral.

Dejo ahí arriba el vídeo, cuyo  visionado es altamente recomendado para aquellas personas que (1) hablen chino perfectamente (2)  tengan un interés muy acusado rayano en lo creepy hacia mi vida y circunstancias, o bien, (3) disfruten viendo a señoras chinas de 70 años bailando solas en su casa y montando en bicicleta (esto también sería creepy).

De Vecina Mayor me habréis oido hablar porque viví en el apartamento debajo del suyo  durante dos años, y porque desarrollé con ella una tierna amistad. Si estar en el mismo espacio físico que otra persona mientras no entiendas nada de lo que dice y pensar que se llama de otra forma durante los primeros ocho meses computa como amistad.

¿Hija, ya te has quedado otra vez sin glutamato?

Durante los primeros meses compartiendo casa, mi único contacto con ella consistía en oírla roncar a través de las paredes, que es una interacción humana muy habitual en las casas antiguas de Shanghai. Eso no solo no me era desagradable sino que me hacía cierta compañía.

Nuestra relación propiamente dicha comenzó meses más tarde, con un bochornoso, nocturno y alcoholizado incidente, que es como empiezan todas las parejas, vamos (luego están esas que se conocen por internet y brujerías del móvil).

Fue la noche de 7 de julio, durante la cual el gobierno había recomendado no salir de casa por la llegada de un tifón. Pero esa noche había algo más fuerte que el Gobierno, que la sensatez y que la prudencia: los sanfermines. Movidos por ese sentimiento que une al Pueblo Español, la inquebrantable ética de la fiesta,  acabamos todos en un bareto oscuro e inmundo vestidos de blanco y bailando bajo los truenos en lo que al ojo chino y ojo sensato en general le parecería un rito sectario previo a un suicidio colectivo.

Al llegar a casa yo me hallaba presa de ese  sortilegio que me es recurrente los sábados por la noche que me impide hacer cosas como abrir la cerradura de mi propia casa. No pudiendo entrar  entendí que la reacción más eficiente e incluso la única posible era sentarme en el suelo mojado y llorar .Y  berrear muy alto. Y puede que aporrear el portón de hierro. Hasta que se despertó  Vecina Mayor, que  bajó, abrió la puerta, me gritó cosas feas en dialecto local y me dejó pasar.

A partir de entonces, nos hicimos amiguis.

Vecina Mayor y yo somos besties. Aquí estamos muy elegantes de boda

Si esto en vez de un blog de culto sin lectores fuera una película nominada al Oscar Como Mejor Película de Habla No Inglesa, desarrollaríamos una improbable, cómica y entrañable amistad a través de la edad y la cultura que nos enseñaría grandes y mutuas lecciones de vida. Como en “Paseando a Miss Daisy” o la peli francesa del señor en silla de ruedas y el negro.  Y yo lo intenté un rato, claro. Pero no funcionó, principalmente porque no nos entendemos.

A veces nos dejamos notas para intercambiar importantes datos de convivencia, como esta:

Yo tampoco entendí que lo que quería es que limpiara la escalera.

Cuando no me queda otra opción, hablamos, aunque esto entraña el riesgo de no enterarnos de absolutamente nada de lo que dice la otra, o bien de que yo parezca idiota, que es algo que me sucede en este país un 70% del tiempo (el otro 30% estoy durmiendo).

Por ejemplo, un día quise explicarle cierta problemática de nuestro mencionado portón de hierro, con la mala suerte de que la palabra “puerta de hierro”  (钢门) se pronuncia exactamente igual que  “agujero del culo” (肛门).

– Señora He, con este calor el agujero del culo no se abre bien. Si le parece lo voy a dejar abierto.

– Sisí, hace calor.

– Bueno, pues habría que echarle aceite al agujero de culo, si tiene aceite hágalo usted… mientras tanto lo dejo abierto que está muy duro y usted no podrá abrirlo. 

-Sisí hija, ve con Dios.

La comunicación no fue exitosa y lo sé porque nadie echó aceite en ningún sitio.

Cerrado a cal y canto

En cualquier caso estas barreras no son un problema ya que tenemos una relación de tipo maternofilial muy universal , a saber, ella  juzga mi estilo de vida  (fumar, beber, ir  fresca, cenar gazpacho que está frío), mientras yo le hago pequeños servicios motrices tipo subirle las bolsas de la compra o vendimiarle las uvas de la ventana (no es una copla ni un reggaeton, es que tenemos una parra agarrada al cable de la luz y hay que hacerlo).

La viña tóxica de la calle Fuxing, siendo en este caso hurtada por un vecino al que no deseo ningún mal pero ojalá el plutonio y los taninos le den cagalera.

También de vez en cuando me regala cosas raras, como arenques o sopas, o una gabardina vieja de estilo vagabundo (prefiero llamarla hipster)  “de cuando era joven” (ie. 50 años). Esta gabardina me la pongo a menudo para parecer una intelectual semiloca que es un personaje con el que me siento cómoda. Además de para fardar ante esos pringados que compran cosas vintage en mercadillos de Berlín, a mi me provee mi colega septuagenaria que la compró cuando aun no existía la propiedad privada en su país

En fin, este relato toca a su fin, especialmente porque ya he hablado de culos y no me queda mucho más repertorio. No me queda otra que cerrar dignamente esta entrada, sentido homenaje a esta señora que durante dos años me vigiló, me cuidó, me dio órdenes, y que nunca tuvo muy claro de qué país salgo.

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Por cierto, he decidido coger el tema del merchansising por los cuernos e iniciar la que seguramente sea la iniciativa empresarial que finalmente me retire.

Próximamente en mi tienda online

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El Día Internacional de la Mujer, versión China

Buenos días, mujeres y hombres que me leéis y que estáis comprometidos con la igualdad de género. Ojalá algún día la causa esté lo suficientemente avanzada como para poder  titular esta entrada “Celebrando el Día Internacional del Chichi”, que era lo que me apetecía de primeras. Al final he tenido que contenerme y optar por una titulación más genérica.

Como sabéis ayer se celebró el Día Internacional de la Mujer, antes conocido como Día de la Mujer Trabajadora. Lo cual es un avance porque ahora también incluye a aquellas mujeres que viven del cuento y/o de sus maridos.

Ahora Isabel también se siente partícipe de la lucha

Y como también sabéis, soy una feminista radical e iconoclasta que, a pesar de que llama zorras a otras mujeres en cuanto puede, está muy implicada con la causa hasta las últimas consecuencias. Por ejemplo,  el otro día le cosí un botón de la camisa al Maromo mirando un tutorial de Youtube, pero lo hice en secreto y con gran vergüenza.

Y este complejo y tortuoso tema del feminismo, ¿cómo lo llevan nuestros queridos chinos? Pues ahí, ahí, o mama huhu como dicen ellos.

La cultura china tradicional, como todas las culturas tradicionales de todas partes, es bastante machista. Esto se revela en cosas como la escritura.  Un clásico ejemplo es que la palabra para designar seguridad (安)la forma el caracter que representa a la mujer (女) bajo el caracter que representa un tejado (宀). La mujer en casa es seguridad y es bien.

Del mismo modo, la palabra  envidia (嫉妒) la forman los caracteres de mujer + enfermedad + mujer + casa. O sea que la envidia es, o bien una enfermedad propia de mujeres (no sé de qué me hablan, si todas son unas zorras pues no es mi culpa), o bien la enfermedad que te suscita la mujer del vecino.

Con este panorama, los revisionistas del lenguaje que dicen compañer@s o compañerxs y que no gustan nada a machos alfa insignia tipo Pérez-Reverte (o a mi misma), tendrían que abolir el idioma entero y hablar con lenguaje de gestos.

Para aquellos que os interese el idioma chino y el feminismo (sí, vosotras dos), os dejo un artículo interesante este asunto: https://www.wired.com/2016/02/this-little-red-book-confronts-sexism-in-the-chinese-language/ 

Dicho esto, China no es todo lo machista que podría ser gracias al lavado comunista que sufrió su cultura anterior. Mao decía que las mujeres sujetan la mitad del cielo, que imagino que es una forma de decir que había que ponerlas a trabajar también.

Ya está bien de estar en casa metidas con los pies vendados fumando opio con las otras concubinas tol día

Además del tema comunista, la política del hijo único ha ayudado mucho al avance de las mujeres. No ya solo porque las madres no están esclavizadas por camadas de seis o siete hijos, sino porque al no darle opción a los padres, las niñas han recibido exactamente la misma educación, atención y locas expectativas que si hubieran sido varones.

¡Las niñas también pueden jugar al pingpong como los niños! ¡así que también puedes educarlas para que te mantengan en la vejez!

En China se celebra el Día de la Mujer por influencia soviética desde que se instauró la República Popular en 1949. Lo normal es dar a las mujeres medio día libre en el trabajo. En nuestra empresa esto no ha sido así, imagino que porque es una cosa retrógrada, o porque si lo hiciéramos nos quedaríamos sin plantilla.

En cualquier caso, la percepción de la razón de ser de este día en inicio reivindicativo, aquí es muy distinta.

Desde hace un par de años, la plataforma de comercio electrónico Taobao, que es como Amazon pero a lo bestia porque  se usa todos los días para comprar absolutamente todo, ha decidido que el Día de la Mujer sea el día en el que las mujeres celebren su mujeritud haciendo lo que a las mujeres más gusta, es decir, comprar. El nombre un poco gay escogido para esta nueva festividad de ficción es el “Día de la Reina”.

En palabras de una compañera del departamento de marketing (porque nuestro emporio textil también ha participado en esta promoción), es un día creado por Taobao para que las mujeres podamos “celebrar la reina que todas llevamos dentro”.

Por lo visto este pueril pretexto de la reina interior ha sido un éxito y hemos vendido un huevo de trapitos.

“3.8 Día de la Reina, vive tu belleza”.  A Rosa Luxemburgo también le gustaban mucho los tacones y el fucsia.

Mientras esto sucede en el ciberespacio, en la vida real recibo fotos de la reportera en la sombra “I.B.T.”, en concreto de un centro comercial que se ha subido al carro y estaá celebrando una especie de photocall llamado “Queen For A Day”, o sea “Reina por un día”.

Ahí te puedes sacar fotos bajo un arco de flores en compañía de un extranjero blanco de bajos ingresos disfrazado de príncipe dieciochesco. Porque las sufragistas se autoinmolaban para que toda mujer, al margen de su edad, raza o religión, pudiera acceder en igualdad de condiciones a una boda Disney.

Las anécdotas que contará este chavalito de vuelta en Vladivostok
El día más feliz de mi vida adulta

El Gobierno debe de estar encantado con este concepto de que el Día de la Mujer gire en torno a comprar ropa y ponerse mona. Como muestra, uno de los reportajes del día en el periódico de propaganda China Daily: “Fotógrafo transforma a trabajadoras de la construcción en señoras elegantes”:

Ver esta galería de adefesios empoderados mutándo el preciosos jarrones al completo en: http://www.chinadaily.com.cn/china/2017-03/09/content_28494727.htm#Content

Y es que esta idea cuqui y altamente distorsionada de lo que es el Día de la Mujer no solo es una treta comercial sino que ha calado en la sociedad. Os dejo el siguiente post, aparecido en mis momentos de WeChat (que es como las noticias de Facebook):

Titulo: “Un hombre guapo me ha dado una rosa mientras esperaba en un semáforo. Qué día de la mujer tan feliz!” Comentario: “Lo importante es que el que el extranjero que me dio la rosa era guapo”.

Amnesia ha entendido perfectamente de qué va el rollo. Ya, yo tampoco sé porqué se llama Amnesia. (*Por cierto, Amnesia no es su nombre de verdad, y la foto de perfil lleva mucho Photoshop, así que técnicamente no estoy revelando datos personales sin consentimiento).

Espero que me permitáis el cliché, pero da la impresión de que los chinos tienen la conciencia crítica completamente ahogada en consumismo. O es quizás lo único que pueden hacer, dadas las restricciones políticas, sociales y financieras que se les imponen.

Como diría Napoleón, China es un gigante dormido y cuando se lo hayan comprado todo y haya rotura de stock, entonces, y solo entonces, es cuando se liará gorda.

Starbucks frente a la Plaza de Tiananmen, lugar de luctuosos eventos de los que nadie habla. Una sutil paradoja digna del programa de Évole

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La foto de la pistolera corresponde a una heroína revolucionaria, la Señora de las Dos Pistolas, que mató a muchos japoneses.

Mi Gran Boda India

(De los creadores de  Mi Gran Boda China , llega esta nueva instancia de autoinvitamiento a jolgorios étnicos)

En efecto, niños, hoy os voy a hablar del sueño cumplido de toda bloguera/instagramera/mujer que se gusta a sí misma en fotos: ponerse un sari y asistir a una boda india.

Yo no soy instagramera ni nada de eso, pero me siento muy influida por ese tipo de gentuza – seguramente porque trabajo en ese pozo negro moral que es el Mundo de la Moda. Así que yo también había adoptado como propio el anhelo de ir a una boda en la India y sacarme muchas fotos para subir a redes sociales.

Como este es un blog cultural y edificante y con una responsabilidad para con su público de 25 personas, además de usar esta entrada para intentar convenceros a toda costa de que soy guay, os voy a contar cosas útiles e informativas sobre este precioso y tradicional rito de arrejuntamiento.

Empecemos.

Boda India, Manual de Instrucciones

1. ¿Cómo hago para ser invitado a una boda india?

Hay dos maneras comunes de ser invitado a una boda india, la mejor siendo la de tener un amigo indio que te invite.

La otra es aprovechar el estado de ebriedad de tu amigo indio para obligarte a que te invite. Este último fue mi caso.

Fue así. Una noche observamos que una compañera de trabajo india estaba comiendo menos de lo normal (lo normal dentro de lo que es un trabajador del pozo negro moral que es el Mundo de la Moda, es decir, bastante menos de lo que come cualquier otro vertebrado). Al ser interrogada sobre este hecho, confesó que estaba  haciendo dieta para la inminente boda de su hermana, que llevaba tres meses con el novio y ya iba siendo hora.

“¡Cómo! ¡se casa tu hermana! ¡moriría por ir a una boda india!”, dije. A lo que contestó, “‘¡Vente! los invitados extranjeros quedan glamurosos,  así que mis padres estarían encantados!”

Y como no sé decir que no a quién me necesita, decidí apuntarme en este mismo instante.

Se corrió la voz (bueno, la corrí yo, para que nos vamos a engañar) de la generosa y genérica invitación a toda la raza blanca y en un periquete cuatro españoles jetas teníamos un vuelo a Nueva Delhi.

Reacción materna ante la invitación

2. ¿Y ahora, qué rayos me pongo?

La boda india es la ocasión que toda mujer de cualquier país merece para por fin poder ponerse un sari. El sari es un  trozo de tela de cinco metros que envuelve tu cuerpo y te convierte instantáneamente en una diosa sensual de belleza y elegancia. Salvo porque deja al descubierto y en bastante evidencia las lorcillas laterales, llamadas “asas del amor” por los franceses y “muffin top” por los americanos – denominaciones que revelan muy bien los principales centros de interés de los ciudadanos de ambos países.

Como todas las cosas bellas, el sari tiene varias contraindicaciones, principalmente que es muy difícil de poner, que deplazarse con el puesto es bastante complicado, y que para ir al baño necesitas asistencia de una criada y/o eunuco.

En palabras de mi Amiga Invitante, el sari es un producto del patriarcado para que las mujeres anden muy lento. 

Proceso de instalación del sari a las invitadas guiris, felices y ufanas al no ser conscientes de que ya no iban a mear más nunca

Los invitados varones tienen que ponerse un turbante (pero solo si vienen de parte del novio, no nuestro caso. Huelga decir que pasamos de esa limitación) y una camisa larga llamada kurta que les permite andar rápido y cazar elefantes para sus mujeres que se hallan en casa inmovilizadas por el sari. Si hace fresco pueden ponerse una chaqueta sin mangas que se llama chaqueta Nehru.

Y este es Nehru, primer presidente de la India y portador de la chaqueta que lleva su nombre. De nada

Nosotros llegamos plenamente equipados con la idea de mimetizarnos y de que nadie se percatara de que éramos forasteros, pero una vez allí descubrimos  que la inmensa mayoría de los hombres iban vestidos con traje occidental. Así que quedamos un poco como quedarían en tu boda unos chinos vestidos de flamenca (espero que en mi boda haya tal cosa).

Invitados locales claramente confundidos con respecto al dress’code correcto
Nosotros sí íbamos vamos bien.

3. ¿Y qué hacen los indios en las bodas?

La boda india es la como la boda de cualquier sitio: una manifestación de estatus cara e irracional destinada a que las vecinas la critiquen. Estas además duran muchos días y tienen muchos ritos.

Nosotros, porque somos unos vagos y porque nuestro propósito real no era conocer la cultura y costumbres sino decir que habíamos ido, solo asistimos a la celebración principal.

Nos consta por ejemplo que uno de los días anteriores a la ceremonia propiamente dicha sucede el mehndi, que es cuando se juntan todas las mujeres y se pintan las manos con henna – mientras los hombres probablemente hacen algo más guay tipo ver el crícket y beber whisky.

Supliré mi ausencia en este momento con fotos de otra boda rándom, por ejemplo la de la estrella de Bollywood Aishwarya Rai, que es esta india Miss Universo que intentó triunfar en América pero no funcionó porque nadie se acordaba de su nombre.

Bienvenidos al enlace de Aishwarya y Melendi
Las primas dejan a Aishwarya hecha un cristo en el bello rito de mehndi

Sí que estuvimos en el baraat, que es el momento en el que el novio llega montando una yegua blanca acompañado por una banda y por su familia, que baila y monta barullo.

Llega la romería
La banda
El novio llega y le dan de comer algo que debe de estar duro

La familia de la novia le recibe y luego van juntos a un escenario donde se sacan millones de fotos con gente que no conocen que ha ido a comer gratis. Esto dura varias horas mientras los invitados bailan, charlan, comen, y en muchos casos, se van.

Y aquí es donde te van preparando el cóctel de gambas y el solomillo wellington
Fotos y mas fotos

La celebración de la boda en sí fue como hubiera sido la de Farruquito si Farruquito fuera amish, porque había mucho folclore y colorido y brilli-brilli pero no había carne, no había alcohol, pararon la música pronto para no molestar a los vecinos y para fumar me tuve que esconder detrás de una carpa.

A modo de placebo consumimos altas cantidades de coca-cola y nescafé de sobre, pensando que quizás el azúcar nos daría ganas de hablar, bailar, olvidar la futilidad de la existencia, esas cosas que hacen las drogas.

Por suerte pronto llegó nuestro héroe, el hermano de la novia, que nos llevó fuera del recinto “de botellón”. Sí, niños, con 32 años, ahí sigo.

Nos llevaron a un párquing oscuro y ahí  el hermano y sus colegotas montaron el clásico bar en el maletero digno del Pryca de Villalba.

Violando la ley seca

Pronto fuimos interceptados por Amiga Invitante, que nos echó la peta y dijo que volviéramos inmediatamente porque si salíamos del recinto  seríamos seguramente asesinados y violados por sus vecinos.

Pusimos mentalmente en un platillo de la balanza: integridad física; y en el otro: chupitos. Debatimos, reflexionamos y finalmente, nos fuimos de allí a pedirnos otro nescafé.

4. ¿Cómo comportase con los locales?

No lo sabemos muy bien. Dado que no conocíamos a nadie y no había catalizadores amistosos (ie., música y alcohol), nuestra interacción humana se limitó a ser requeridos por niñas y adolescentes pajilleros para hacernos selfies, a lo cual accedíamos con una sonrisa, conscientes de nuestra función de repartir caché y glamour occidental. O bien hacer de monos de feria. Nunca lo sabremos.

Jóvenes lugareños encantados con su nuevo amigo guri
I.B.T. departiendo con el pueblo
Con los bros

5. Muy bien todo esto, pero los novios, ¿cuándo se casan?

Los novios se casan de verdad después de todo este rollo, en nuestro caso a las 4 de la mañana (hora propicia según alguna cosa astrológica hindú).

Teniendo en cuenta que empezamos a comer en torno a las 6 de la tarde y que la música se paró a las 11 (y no sé si lo habré mencionado ya pero NO HABÍA ALCOHOL) no sabíamos muy bien donde meternos hasta esa hora.

La gente se empezó a largar y nosotros a renquear. Hacía las 2, cuando quedaba muy poca gente, llegó una especie de chamán que es un sacerdote hindú, se sentó en el suelo bajo un toldo y empezó a montar una hoguera . Y entonces nos quedamos fritos.

Pero leo en Wikipedia que ahí es donde propiamente se casan los novios. Tras varios ritos ejecutan el saptapadi, una vuelta con siete pasos alrededor de una hoguera tras los cuales ya estarán casados.

No tengo fotos del saptapadi de esta boda y sorprendentemente tampoco de la de Aishwarya y Melendi, que optaron por hacerlo en la intimidad.

Así que tendremos que esperar para verlo a nuestra próxima boda india – a esa os podréis apuntar también.

***

¿Somos un poco gilipollas? Los chinos opinan

Una cosa buena de ser inmigrante en China, con respecto a cualquier otro lugar aburrido donde la gente no escupe, es que puedes mantener opiniones racistas, supremacistas y eurocéntricas sin problema ni complejos. También puedes quejarte diariamente de cosas como de que un sitio esté “lleno de chinos”.

Tourists visit the Great Wall on the third day of the seven-day national day holiday, on the outskirts of Beijing, October 3, 2014. The national day holiday, known by many Chinese as "the Golden Week" for travel, started on October 1 this year, celebrating the 65th anniversary of the founding of the People's Republic of China. According to a prediction by the China Tourism Academy, a total of 480 million trips are expected to be made by travelers within these seven days, Xinhua News Agency reported. (China Stringer Network/Reuters)
China acostumbra a llenarse de chinos (Foto: China Stringer Network/Reuters)

Los tiempos cambian, claro. Recientemente un señor alemán muy listo y respetable, doctor en economía y director general de Mercedes Benz China, ha sido fulminantemente cesado de su cargo tras resolver una disputa de aparcamiento en Pekín del modo habitual que emplearía cualquier expatriado de categoría, es decir, llamando “cabrones” a todos los chinos y rociándoles con espray pimienta.  

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China antes molaba

Aprovecho para enlazar a mi entrada predilecta de este blog, en la que también hablamos de racismo y esas cosas: Racismo del Bueno, Para Mi Al Menos

En cualquier caso, os habréis dado cuenta de que últimamente Occidente, y en particular, la democracia occidental, se está luciendo.

Por si alguno de mis 22 lectores de culto aun no se ha enterado, os informo de que hace una semana un mogollón de gente que antes no existía, o no hablaba, o no era amiga mía en Facebook se juntó  para votar en masa a Trump y convertirle en presidente de EEUU.

Esa es la explicación más plausible, otra tesis que se baraja es que el impredecible sector demográfico compuesto por los modernos jisters hayan decidido votarle irónicamente.

Por cierto, debéis saber que Trump en chino se dice “Chuampu”. Y Jesucristo, Yesuyidú.

Ha sido una semana de crisis y angustia por todo el mundo, no así en China. Aquí no tienen estos problemas.

Es más, están un poco descojonados.

Dejando al margen de que para ellos hablar de agarrar chichis en público y de pillar por ser rico no es escandaloso (lo último en concreto está socialmente muy bien considerado) y de que adoren a Ivanka (mucho más que a Melania, esa señora llegada del futuro) los chinos viven estos momentos en los que Occidente usa su libertad para hundirse en el fango, (véase Brexit, Colombia o Trump), con una mezcla de entre schadenfreude y gozadera.

El ciudadano chino duerme tranquilo en brazos de un sistema político democrático ideal que vela por sus intereses. Os lo voy a explicar un poco por encima para que véais cómo hacen para que gente indocumentada no consiga hacerse cargo de nada. Sé que saliváis de envidia ya.

El sistema es una “democracia indirecta”, como la nuestra, pero más indirecta. Hay elecciones y se vota. A que no os lo esperabais.

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“La elección democrática es garantía del poder del Pueblo”

Los ciudadanos votan, pero solamente a los representantes a nivel de distrito, que votan a los del municipio, y así sucesivamente hasta llegar al Presidente. Las candidaturas en principio son libres pero como no es legal hacerles publicidad, nadie conoce a los candidatos y al final acaban saliendo las propuestas por el Partido.

Huelga decir que ante el poco impacto y el poco interés la mayoría de la gente acaba pasando del tema.

La votación de hecho se está desarrollando estos días, y pude presenciar la de mi barrio donde solamente participaban  jubilados, que son gente con una altísima tolerancia a las actividades que ocupan tiempo y no llevan a ninguna parte.

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Señoras chinas que votan

En China este procedimiento es más que suficiente para legitimar el poder mientras mantienen la “estabilidad y la eficacia” del Gobierno. De ahí que todo este tema del referendum-cagada en el que nos estamos especializando les encante.

La línea del Partido se puede ver en los zascas que nos ha metido la prensa china por nuestra mierda de sistema democrático que otorga demasiado poder de decisión a las masas incultas, en especial con el tema Trump y el tema Brexit:

Zasca  #1: “Este caos y desorden muestra al mundo que Estados Unidos está enfermo en lo que se refiere a su economía, sociedad y política”. [Leer entero]

El “caos y el desorden” le encanta al Partido. El caos y desorden es lo que te pasa si no tienes un sistema autoritario de partido único. El caos y el desorden es para los chinos como lo de quemar conventos para nosotros.

Zasca  #2: “Mussolini y Hitler llegaron al poder a través de elecciones, una dura lección para la democracia Occidental.” [Leer entero]

Cierto. No así para la democracia Oriental, que no necesita elecciones para poner a salvajes al mando.

Zasca  #3: “Reino Unido da un paso atrás mientras la Unión Europea se enfrenta a su decadencia” [Leer entero].

Gracias, gracias. Así somos los europeos, de bacanal en bacanal enfrentándonos a la decadencia y entre medias votamos nuestra autodestrucción.

Zasca  #4:“Reino Unido solo tiene 300 años de antigüedad. En su apogeo fue un imperio en el que nunca se ponía el Sol, con colonias en todo el mundo. Ahora está volviendo a donde estaba al principio.”[Leer entero]

Mi párrafo favorito, como española que soy. Esto es así y no hay vuelta de hoja. China  tiene 5,000 años de historia, durante la mayoría de los cuales ha sido la Civilización más avanzada de la Tierra. Mientras ellos estaban inventando la pólvora, escribiendo poesía y bebiendo té en fina porcelana, nosotros gentuza comíamos barro y vivíamos en árboles. Este inexplicable paréntesis  de dominación occidental ha terminado y todo vuelve a su cauce natural.

 Zasca  #5:“El pueblo chino, que está en un momento crítico de su aprendizaje sobre la globalización y la democracia, continuarán presenciando las consecuencias de que Reino Unido se abrace a un referendum “democrático”.[Leer entero]
Bueno, a esto queríamos llegar. El pueblo chino seguirá aprendiendo e igual en un par de miles de años, lo harán estupendamente.
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En resumen, lo que os quiero contar es que entiendo que estéis preocupados, pero que la solución no es emigrar a Canadá. Ahí el riesgo sigue existiendo. Emigrad con cabeza, emigrad a China.
mao

Seis Cosas Sobre Japón (Que Ya Sabe Todo El Mundo)

La idea inicial era titular esto Seis Cosas Que Sólo Entenderás Si Has Ido a Japón, pero me pareció un título pedorro nivel bórrame de facebook, así que finalmente he optado por esta cosa más de perfil bajo.

Pues sí queridos, como indica el título, hoy no voy a hablaros de China sino de un lugar mucho más guay, que es Japón, país en el que he pasado una semana y sobre el que ya lo sé todo.

¡Empecemos! ¿Qué hemos aprendido sobre Japón?

(1) Que Todo Está Siniestramente Limpio. No particularmente nuevo, pero sí muy limpio y ordenado. No hay basura por las calles, pero tampoco hay papeleras. Del mismo modo, no hay crimen  y no se ven policías. Todo por obra y gracia de una Civilización superior de gente que se suicida sin parar.

Calle normal muy impecable claro fruto de la represión mental extrema
Calle normal muy impecable claro fruto de la represión mental

Esto es algo que se observa también en la higiene personal, y aquí debo incluir una mención a los célebres WC ultratecnológicos, no porque venga mucho a cuento sino porque nunca hay que dejar pasar una oportunidad de hablar de caca.

Los WC japoneses incorporan, además de calefacción en el asiento, diversos chorritos para mejor limpieza del cucu y de lo que no es cucu, así como música o un sonido pregrabado de cisterna destinado a tapar los indignos sonidos producidos por nuestras humanas tuberías.

Cuadro de mandos
Cuadro de mandos de un típico WC japonés. (Foto de randomwire.com)
An employee for Japanese character goods maker Sanrio displays a prototype model of a Hello Kitty branded toilet seat at Sanrio's headquarters in Tokyo on February 2, 2015. The toilet seat has seat heating and warm water shower functions. AFP PHOTO / Yoshikazu TSUNO
Tampoco hay que dejar pasar nunca una oportunidad de subir fotos de HELLO KITTY. AFP PHOTO / Yoshikazu TSUNO

Según la Wikipedia,  fuente de todo saber médico popular por delante incluso de Yahoo! Respuestas México (aquí un ejemplo), este exceso en el uso de chorritos a propulsión para aseo habitual del ojete produce infección y estreñimiento, lo cual solo tiene una interpretación posible y es que Dios castiga cuando tiene que castigar y en concreto aquí a esta raza por sus hábitos contranatura.

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(2) Que Las Colegialas Son Humanos Normales. No, no tienen piernas de de dos metros ni el pelo de colores.

Toda una infancia vivida en la mentira.

sss
Expectativas
Realidad
Realidad

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(3) Que Todo Es Muy Pequeño. En efecto, niños. Son gente pequeña y lo hacen todo pequeño. ¿Os acordáis de aquella escena de Lost In Translation en la que Bill Murray tenía que agacharse para hacer uso de la ducha, y pensabas, putos americanos condescendientes, riéndose de los japos? Bueno, es así. Seamos sinceros, los japoneses son unos jodíos enanos  y no se puede ser normal y no chocarse contra los marcos de las puertas.

Baño de un hotel en el que nos alojamos, como veis del mismo tamaño que el de un tren de Cercanías. El grifo del lavabo es móvil y se comparte con la bañera.
Estas camionetas de playmobil tan castrante para el operario medio acabarán generando el surgimiento de un Trump nipón
Coches de playmobil aparcados junto a casas de playmobil
Castrante camión que generará en el operario medio deseos de votar a Trump
Bar enano donde solo cabes tú y la señora
Bar enano donde solo cabes tú y esa señora (foto de tokyotimes.org)

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(4) Que La Gente Está Fatal. Y ello se manifiesta en costumbres de ocio que incluyen:

Obsesión por los videojuegos, obsesión por los dibujos animados, obsesión por los gatos, obsesión por las colegialas, obsesión por el porno raro.

Estas aficiones se extienden además a todas las edades y condiciones y no solo entre adolescentes varones que no ligan, como en los países normales.

Akih
Bienvenido a Tokyo, donde tus aficiones frikis moderadamente pedófilas son mainstream
Sushi de gatos. Una cosa imaginada por una mente muy normal.
Sushi de gatos. No sé que venden pero es una cosa imaginada por una mente muy normal.

Además de las salas de recreativos de varias plantas, dos establecimientos que representan una apoteosis de este rarunismo y a los que, por supuesto, fuimos, son el Neko Café y el Maid Café.

El Neko café, es una cafetería normal, pero con gatos, y en la que se paga por minutos. Minutos de amor que puedas robarle a los gatos residentes. O sea como un prostíbulo de gatos gordos. Muy bien y muy de orden todo.

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Clienta intentando tocar con su varita de amor a un gato
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Jefe de los Prostigatos

Más animadillos son los Maid Cafés, que son cafeterías normales salvo porque están diseñadas para que desates tus fantasías de dominación y proxenetismo. El menú está enteramente inspirado por lo cuqui y las camareras van vestidas como pornochachas victorianas. Se dirigen a ti como “amo”, y te exigen que las llames diciendo “miau miau”. Si les pagas, también cantan y bailan:

Oh, en este lugar hay comida con forma de osito y Wifi gratiuto, entraré a ver
Oh, en este lugar hay comida con forma de osito y Wifi gratiuto, entraré a guarecerme de la lluvia
También sirven bebedizos, con atractivas descripciones como "La sirvienta exprimirá, exprimirá, exprimirá zumo de frutas delante del Amo o Joven Señorita" o "La sirvienta agitará el cóctel enfrente de ti mientras dice tu nombre! Hecho especialmente para ti".
Bebedizos del maid café, con atractivas descripciones como “La sirvienta exprimirá, exprimirá, exprimirá zumo de frutas delante del Amo o Joven Señorita” o “La sirvienta agitará el cóctel enfrente de ti mientras dice tu nombre! Hecho especialmente para ti”.
Los parroquianos son hombres solos de bien
Los parroquianos son hombres solos de bien

El maid café de referencia, Maidreamin, está iniciando su expansión internacional en, por ejemplo, Tailandia. Sí, sí.

***

(5) Que Son Unos Gochos. Sí, aman comer  y les obsesiona tanto la comida como los chinos. Les gusta mucho además comer cosas crudas o un poco yuyu que pueden provocar tu muerte (como el pez globo).

Y así es como toda España salvo Sánchez Dragó descubrió la comida japonesa (antes incluso de que en el Gran Murall de Villalba pusieran sushi)
Y así es como toda España salvo Sánchez Dragó descubrió la comida japonesa
Japón será recordado como el país que inventó el peluche de sushi
Japón, esa civilización que inventó los peluches de sushi

En un viaje a Japón el gocheo es bastante clave y primordial, de hecho la Lonely Planet, ese panfleto que nos tiene a todos lobotomizados, dice que la cosa número uno ver en Tokio es ver la lonja de pescado de Tsukiji.

Lo cual está muy bien salvo porque con clara intención de joderte las vacaciones te recomiendan que te plantes allí a las 2 de la mañana para poder presenciar la subasta del atún (que es a las 6), única en el mundo. Como yo me quejo y blabla pero luego me apunto a un bombardeo, allí que fuimos, junto 120 guiris pelmazos más.

Grupo de guiris millenials veganos que se han levantado a las 1.30 para ver peces muertos
Grupo de guiris millenials veganos que se han levantado a las 1:30 am para ver peces muertos
Los susodichos peces muertos
Los susodichos peces muertos. El pescador se ha puesto un pañuelo al estilo señor Miyagi para complacer a mis lectores

La subasta es una cosa un poco sin más, pero por todos es sabido que cuando has invertido x esfuerzo, dinero y puteo en algo te acabas creyendo que está muy bien, y finges ante los demás que es la amazing repanocha y la subes a Instagram o a tu blog de culto. Pero yo os revelo la incómoda verdad, oculta por los intereses del cártel del mochilero pesado.  Sí, soy Snowden, de nada.

Sashimi de Bilbao
Sashimi listo para enviar a Bilbao

Después de ver esta cosa del atún la tradición manda (ie, manda la Lonely) ir a uno de los restaurantes en las proximidades del mercado y desayunar sushi. Sí, desayunar sushi. Engullir deliciosas lonchas de pescado crudo fresquísimo, tan fresco y tan tierno que se deshace en tu boca, mientras piensas, intensamente  “cómo me apetece un bollicao”. Y un café. Y un sangüis misto. Qué dificil es encontrar un buen sangüis misto en esta parte del mundo.

Y por último….. mi conclusión…

(6) Que Después de Estar en China Nada Es Muy Raro

Pues sí, en Japón hay cosas y gente rara, pero después de vivir en China pierdes todo tipo de principios y referencias y todo te parecen menudencias.

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Kit Kat verde sabor a Wasabi, pues normal, si te gusta el kit kat y si te gusta el wasabi pues lo pones to junto

***

Fuentes: observaciones y prejuicios propios, observaciones y prejuicios de Laura que sabe mazo de Japón, la parte práctico-histórica de la Lonely Planet que nadie lee, conversación moderadamente ebria con  dos japonesas a través de Google Translate (que entiendo es una manera en la que empiezan muchos matrimonios interraciales ), y la Wikipedia, en concreto la página “Toilets in Japan” (https://en.wikipedia.org/wiki/Toilets_in_Japan).

Hombre blanco condescendiente que se ríe de gente de otra raza. Cosa que yo nunca haría

Visita a la Ciudad Fantasma

En uno de estos puentes tontos que nos regala la República Popular, mi profe de chino me invitó a una comida familiar en su casa en el extrarradio.

Este es el típico plan edificante que apetece como que te empalen con una zarzamora pero que automáticamente activa en el cerebro un “ve, que luego te alegras” contra el que es muy difícil luchar. Sobre todo si padeces de FOMO , como yo.

Como veis me esfuerzo, a pesar de mi edad avanzada, en acumular todos los síndromes millenial disponibles en el catálogo.

La casa familiar en cuestión de la profe está en Anting, un barrio residencial a una hora y media del centro de Shanghai. Anting es conocida, por quienes la conozcan, como la “ciudad del automóvil” de Shanghai, ya que allí es donde se instaló en los 80 la fábrica Volkswagen.

También está allí el circuito donde se celebra el premio de Formula 1 de China, que es un evento anual de gran importancia económica para las modelos y escorts rusas de la ciudad.

El extrarradio viene siendo igual en todas partes. Igual de feo
Nos vamos de excursión

Siendo como soy una persona concienzuda y a la que le gusta tener todo bien preparado (salvo cuando me dejo las llaves dentro o se me olvida ponerme desodorante) había hecho una investigación de campo sobre qué llevar a una casa china en caso de invitación, y la conclusión fue que hay que llevar una botella de vino, que es una cosa que se considera “sofisticada”. Así que compré una sofisticada botella de vino peleón en el Seven Eleven (total, luego mezclan unos con otros) y allí que me fui.

Tras hora y media de pie en el metro que me hicieron recordar las delicias de mi pasado extrarradial (no, no tengo apenas trauma), llegué a la estación de Anting. Allí la profe me esperaba, a mi y a otra alumna española, ataviada con su mejor chándal de domingo (rosa de pelito de imitación de Juicy Couture). De ahí fuimos a la casa de sus padres, que se encontraba en una urbanización muy tranquila, tan tranquila que daba miedo.

Precioso suburbio en Anting, foto de Internet, fuente de todas las fotos de China en las que el cielo está azul
Precioso suburbio en Anting donde se desarrolló la comida. La foto no es mía sino de Internet, fuente de todas las fotos de China en las que el cielo está azul

Estando China como está de superpoblada, nos llamó la atención que no hubiera nadie por la calle. Se lo comentamos a la profe y nos respondió, henchida de orgullo, que es un barrio nuevo al que se suponía que mucha gente se iba a mudar pero que al final no vino ni Cristo porque el metro estaba muy lejos.

En la casa nos esperaban los padres de la profe así como cuatro señoras de edad avanzada cuya relación con la familia desconocíamos (en China a menudo las relaciones son confusas: a los amigos se les llama primos, a los primos, hermanos…).

Las señoras mayores en cuanto nos vieron en toda nuestra occidental españolitud se nos abalanzaron maravilladas y nos jaleaban “¡¡guapas!!”, como si fuéramos folclóricas saliendo de la cárcel o algo.

Esto me obliga a enlazar a este cómic reciente descubrimiento que describe muy bien la situación de surreal superioridad que  vive a menudo el blanquito en Asia (en este caso, en Japón):

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www.charismaman.com

Dada la situación y la entregada audiencia, vi una clara oportunidad de exhibir mis conocimientos de la lengua chinesa, lo que desató aún más la admiración colectiva.

Pero debo confesar, no sin celitos, que fue la otra chica española la que más éxito tuvo entre la parroquia geriátrica china.  

La señalaban y preguntaban, con admiración,¡¡oohh!! ¿¿son de verdad?? ¿¿son de verdad?? y la pobre se miraba los pechos, y yo también, claro, hasta que nos dimos cuenta de que se referían a las pestañas. Y es que unas pestañas largas es un rasgo muy preciado entre las chinas, ya que ellas las tienen muy cortitas, o no tienen.

La fascinación por la pestaña ibérica llegó al punto que la comida se interrumpía regularmente para comentar el asunto. Una de las señoras propuso adoptar a la chica si es que aún no tenía madre china,  y entre ellas se referían constantemente a ella como “la guapa” (yo sólo era la que sabía hablar en su idioma  y la que traía el vino, gracias). Lo que me hizo pensar que en esta vida da igual lo amable o lista o esforzada que seas, tu éxito social dependerá de algún rasgo físico heredado y aleatorio sobre el que no tienes mucho control. Y en eso, niños, consiste ser mujer.

A mi Compañera de Largas Pestañas no es la primera vez que intentan adoptarla. Trabaja como au pair en una casa de ricachones cuidando a una niña de seis años, y según parece la propia niña también le había propuesto darle su apellido si se quedaba para siempre con ella siendo su esclava.

(Y esta es la más bella oferta que una multimillonaria infantil china haya hecho nunca a una mileurista española)

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Deliciosa comida casera en la residencia de los Zhou. Nótese que el mantel es un film de plástico: todas las cascaras y restos se van escupiendo sobre la mesa y luego se tira el mantel a la basura.

La comida fue divertida y animada y, reflejando fielmente cómo son muchas familias en China hoy, notablemente viejuna. Mi profesora bordea los cuarenta y es soltera, y por supuesto es hija única, lo que significa que esta familia ya no va a perpetuarse de ninguna manera. 

La casa estaba sin embargo llena de fotografías de un niño, como si fuera un pequeño idolillo. Les pregunté quien era, y me dijeron que “Hakon”, el hijo de una prima segunda que vivía en Estados Unidos. Ese pobre niño que ni habla chino es en efecto el único descendiente de este montón de ancianos. Y es un poco deprimente.

Tras la comida fuimos a dar un paseo por el barrio, que se llama el “pueblo alemán de Anting” donde todas las casas tienen un airecillo Bauhaus algo sorprendente (sorprendente porque en China cuando se importa se importa  lo más “dramático” y lo más hortera, no cosas funcionales con poco lustre).

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Calle principal del pueblo alemán de Anting
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La iglesia luterana, ese equipamiento urbano fundamental  para una comunidad china predominantemente atea y/o budista
Anting German Town / bei Shanghai / China
Wirsthaus, ese restaurante alemán de moda

En el medio del barrio había una plaza presidida por una estatua de dos señores dieciochescos, claramente arios. Le pregunte a los residente quiénes eran y me dijeron que eran “unos alemanes importantes”.

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Siempre quise una estatua de unos alemanes importantes en la plaza de mi pueblo

Resulta que los alemanes importantes son Goethe y Schiller, solo que agarrados como dos señoras que salen de paseo. Este monumento existe, está copiado y el original está en Weimar.

De vuelta a casa me puse a investigar. El pueblo alemán de Anting, se construyó como parte de un proyecto para aliviar el desarrollo urbano de Shanghai, e incluye nueve ciudades más de inspiración europea. El más famoso es el pueblo inglés, “Thames Town”, pero hay también un pueblo español, uno holandés, otro canadiense…

Vista area del pueblo inglés de Songjiang, "Thames town"
Vista area del pueblo inglés de Songjiang, “Thames town”
The most common sight on the streets of Thames Town are couples using the faux English environment for wedding photography.
Thames Town apenas está habitada y se usa principalmente para hacer fotos de boda
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Molinos chinomanchegos en la entrada del “pueblo español” de Fengcheng
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Casas en el pueblo español. Como veis clonan los complejos playeros de la Costa del Sol, que son a su vez autoparodias de los pueblecitos españoles de verdad.
Esto es Holanda y por eso ponemos un zueco gigante
Pueblo holandés. Para que quede claro ponemos un zueco gigante

Parece ser que por diversos motivos estas ciudades satélite han sido un fracaso y no han conseguido atraer residentes. De hecho todas las referencias que se encuentran en internet sobre los mismos dicen que se trata de “ciudades fantasma”, ejemplo de la locura especulativa inmobiliaria china, etc., etc.

Sin embargo, tras estar en uno de ellos, lo que puedo decir es que a los residentes no sólo no parece importarles que haya poca gente, sino que están encantados y felices de estar por fin solos y tranquilos. 

Y es que en un país como China donde es común compartir habitación con todos los miembros de tu familia, y donde en las escuelas, universidades y fábricas se pernocta en literas en dormitorios compartidos, acabar en una ciudad fantasma seguramente no sea lo peor que te puede pasar.

***

Mi Gran Boda China

Como algunos sabéis, conseguí hace poco colarme en una boda china, hazaña cuya consecución ha sido mi máxima ilusión desde que llegué aquí por primera vez.

Pues bien, después de haber conseguido ser invitada a una boda local, procederé a ponerla a caldo, lo cual demuestra que todo proceso creativo y/o periodístico exige de su ejecutor ser francamente mala persona.

La invitada al evento no era yo, como habréis podido deducir, sino una amiga a la que llamaremos Amiga Integrada porque, a pesar de ser de Madrid, habla chino perfectamente, ve  telenovelas chinas, lleva termo de té chino y es invitada a bodas chinas.

En cuanto me enteré del evento le pedí que porfi porfi me llevara de acompañante, pensando que aquello sería como las bodas gitanas en las que una rodaja de salami más o menos da igual así que te puedes colar, pero por lo visto no es así. Es bastante más formal y limitado de lo que parece.

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Distribución de los invitados por mesas. Detecten al invitado extranjero

La boda había sido convocada a las 17:28, que es una hora escogida de esta forma imaginamos que porque acaba en 8, que es el número de la buena suerte en Chinolandia. Hay que aclarar que la “ceremonia” es una cena con un poco de espectáculo, porque las bodas aquí se hacen discretamente ante la administración y no ante Dios o ante el coro rociero.

El restaurante de la celebración estaba en una nave sita en una parte un poco desangelada de la ciudad, donde en 2010 se organizó la expo de Shanghai. La nave estaba diseñada al estilo Casa Blanca.

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Un lugar discreto y sin pretensiones para celebrar nuestra unión

Esta boda era moderadamente elegante pero, tranquilizaos y no temáis, que toda boda, sea como sea,  siempre es un poco hortera.

Al entrar en la Casa Blanca lo primero que hay es una mesa con una señora que se ocupa de que entregues un sobre rojo con tu nombre lleno de pasta, tras lo cual puedes firmar en el libro de visitas y pasar al salón. Como si tener a dos guiris glamurosas no fuera suficiente regalo, ofrecimos unos 70 euros las dos (y a Amiga Integrada ahora la miran mal en el trabajo y no va a ser invitada a más bodas me parece)

Como veis los chinos son gente fundamentalmente práctica que no cree en los intermediarios y no necesitan  fingir que compran un marco de fotos en El Corte Inglés para demostrar su amor y compromiso por la pareja contrayente.

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Sobre rojo de la pasta
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Emotivo check-in: entrega de la pasta y firma en el libro de visitas

A continuación se pasa al salón, que es una reproducción de alguna fantasía cursi y azucarada del palacio de Versalles, si el palacio de Versalles hubiera estado habitado por Hello Kitty.

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Este niño se arrepentirá de esta foto en cinco años escasos
Salón, con proyección de las fotos de estudio de los contrayentes, convenientemente pixelizadas porque soy mala pero dentro de unos límites de decencia
Salón, con proyección de las fotos de estudio de los contrayentes, convenientemente pixelizadas no por respeto ni nada de eso, sino por temor a las represalias

Éramos por supuesto las únicas extranjeras y también las únicas, aparte de la novia, que nos habíamos arreglado. Nosotras agobiadas porque no sabiamos si se podía ir de negro, o de blanco, o de rojo, y luego nos encontramos con cosas como lo siguiente:

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Invitada con suéter de Bart Simpson,(agotado en Sheinside) y novio que lleva su camiseta formal

Mientras va llegando la gente los novios se sacan fotos con los invitados:

Foto de la princesa con el populacho
Foto de la princesa con el populacho. (Amiga Integrada tuvo que bailar en un momento dado el Gangnam Style con el del polo de rayas. Él aún no se ha recuperado)

En el salón del banquete propiamente dicho había mesas redondas y estaba atravesado por una pasarela de metacrilato francamente prometedora.

Nos sentamos todos. Las luces se apagan, un foco ilumina la pasarela y aparece desfilando una china ligera de ropa con un violín blanco. Contra todo pronóstico, el violín lo sabe tocar, en concreto una versión del canon de Pachelbel makinera digna de los músicos rumanos de la línea 6 del Metro. Entonces pensé: ¡una violinista choni! ¡como Rosamund! ¿será ella?

Cuando la violinista se retira, empieza a sonar la música de Piratas del Caribe, que es una cosa así occidental y sofisticada, y aparecen los novios en el escenario, en su primer modelito (la novia, como una Katy Perry de gira mundial, se cambia tres veces de vestido a lo largo de la noche).

Un presentador anima la velada y van subiendo familiares a dar discursitos. El primer orador que sube es el tío del novio, que en vista al caso que le hacen y lo muchísimo que habla, ha debido de soltar mucha pasta. Se organiza una tómbola.

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Muy bien tito, ahora suelta el parné que nos vamos de luna de miel a Europa y hay descuento en Rolex
Apasionado beso ante cortina de fuegos artificiales, claramente inspirado en el final del la bella y la bestia

Yo, en un momento dado, y sin entender nada, me puse a llorar desconsoladamente como me pasa en todas y cada una de las bodas. Una china de la mesa me dio un pañuelo y todo el mundo se descojonó de mí en general, que es algo que en China me pasa con relativa frecuencia pero aquí lo llevo mejor que de normal.

Mientras pasaban cosas por el escenario (ahora discurso, ahora juego, ahora pirámide de copas de champán) íbamos comiendo y bebiendo en la mesa redonda giratoria. Huelga decir que las únicas que bebimos con cierta consecuencia celebratoria fuimos las extranjeras (por educación y porque sabemos cual es nuestro lugar y nuestra función).

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Toda boda con poderío tiene su langosta rampante

Cuando acabaron las animaciones, se empezaron a proyectar las fotos de infancia de los novios. La gente exclamaba ¡OOooohh qué ricos, pero cuánto habéis cambiado! hasta que se dieron cuenta de que se habían confundido de boda y esas fotos eran de otra gente.

Finalmente pusieron las buenas, aunque hubo expectación dado que las fotos de boda están tan sumamente photoshopeadas que puedes tardar un rato en darte cuenta de que no reconoces a la pareja.

Novia caleidoscopio
Novia caleidoscopio. Aun se me aparece por las noches.

Por cierto que el tema de las fotos de estudio nupciales es extremadamente importante en China. Se ha creado la costumbre de hacer álbumes de fotos muy exagerados, con disfraces y decorados, previos al banquete para guardar de recuerdo. Es de hecho común encontrarse novias con su vestido blanco sacándose fotos en los lugares turísticos de la ciudad, o incluso en el extranjero.

Estos son algunos ejemplos de fotos de bodas que he encontrado por el internés (esta gente no me invitó a su boda así que podemos reirnos y no ponerle pixelitos):

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Nuestro amor es wonderful
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Los Wang nos enseñan su palacio veneciano
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Weiwei y Dongdong pasan completamente desapercibidos en su viaje por Europa.
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Meihua en su casita de campo en Devonshire

(Para encontrar estas fotos he tenido que poner “chinese bride” en Google, lo cual significa que voy a empezar a recibir spam de Meetics chinos para pervertidos extranjeros de cierta edad. Lo que no haría por vosotros)

Hacía el final de la cena hay un bonito ritual en el cual los novios van a saludar a los invitados a las mesas y la novia tiene que ofrecer un cigarrillo a cada varón y encendérselo, lo que ahora es simpático pero hace mil años seguramente simbolizaba alguna cosa sexual que no mola.

En nuestra mesa de excesos libertinos el único hombre que había no fumaba y llevaba riñonera (así está el mercado), pero todos nos señalaron  oportunamente a Amiga Integrada y a mi, que no sólo nos estábamos acabando con todo el tinto barato, sino que fumábamos locamente como en una película de los cincuenta.

La novia parecía desconcertada ante tal situación, ya que en China las mujeres generalmente no fuman salvo que sean prostitutas, o peor, de Hong Kong. Finalmente también nos ofreció un cigarrillo y nos lo encendió.

Grandísima foto (censurada) del mágico momento del encedimiento y que mola tanto que la tengo que poner aunque se empieza a evidenciar en la misma que tanto fideo y tanto glutamato m está dejando como un saquito de harina
Grandísima foto del momento en el que la novia sale del paso en el atroz acto contranatura de encenderle un cigarrillo a otra mujer

Bueno, en general la boda fue bastante divertida, y ello teniendo en cuenta mis habilidades de comunicación limitadas. Por desgracia, las bodas chinas no tienen baile, así que, al cabo de tres horas, con todo el subidón, te mandan para casa.

Eso sí, no sin antes sacar los tuppers y ramplar con las sobras. Que para algo hemos pagado, leñe.

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Ummm eso me lo quería llevar yo….

Gran Hotel Shanghainés

El siguiente paso en mi nueva vida temporalmente atodotrenística fue la de instalarme a vivir en un hotel.

Vivir en un hotel es una cosa en apariencia muy lujosa, pero la realidad es que al final te pasas el día  lavando bragas en el lavabo.

Gran Hotel Shanghainés
Gran Hotel Shanghainés. Esta foto lleva filtro. No está tan contaminada la cosa.

La primera vez que vine a trabajar a Shanghai hace un par de años por mi cuenta y riesgo estuve también unos días en un hotel mientras buscaba piso, solo que aquella vez se trataba de un hostal de mochileros, de esos de literas,  buen rollo y pillar hongos en la ducha. 

En este hostal aún soy recordada como la primera residente de que fue a la recepción a pedir una plancha para adecentar las camisas para ir a la oficina. (¡Criaturita! ¡Aún no sabía que planchar es para aficionados, que lo que hay que hacer es colgar la ropa muy tiesa! ). 

Si yo creyera en el sueño americano y en hacerse a sí mismo y todas esas mentirijillas piadosas me parecería que es una especie de karma lo que me ha traído hoy de aquello a un hotel de esos de los que se pueden sustraer albornoces.

Pero no, niños, no ha sido el karma. Ha sido LinkedIn.

Realidad de la vida hotelera (Shenzhen, Guy Delisle)
Y así es el 90% de tu ocio cuando  vives en un hotel (Shenzhen, Guy Delisle)

 

Además del susodicho asunto de la colada, otra sensación de extraña precariedad que se sufre al vivir en un hotel (precariedad dentro de lo que es vivir gratis en un sitio céntrico con criados) es lo de no tener comida a mano a horas intempestivas. 

De hecho, volvía un día a casa con cierta nocturnidad, desesperando al darme cuenta de lo único disponible para recenar en mi cuarto serían unas pringles de 7 euros del minibar o las sábanas de algodón egipcio, cuando vi frente a la puerta de la habitación vecina una bandeja del servicio de habitaciones en la que había sobrado un sándwich, crujiente e incorrupto como el brazo de Santa Teresa de Jesús (en efecto, el brazo de Santa Teresa estaba crujiente además de incorrupto, según fuentes apócrifas conocidas solo por César Vidal).

Mangar ese sándwich sería, pensé, el equivalente desarraigado y expat de llegar de fiesta, asaltar la nevera y picarle un trozo de pizza fría a tu compañero de piso.

¿O no? Tras darle muchas vueltas al dilema moral y/o higiénico que tal latrocinio supondría, y habiendo llegado a la satisfactoria conclusión de “qué coño, me lo llevo, que no mira nadie“, me agaché para cogerlo, con la mala suerte de que apareció una camarera al fondo del pasillo.

Miré a la camarera como mira un ciervo los faros de un coche (que es una americanada de frase, solo superable por “jodido ciervo”). Ella me miró medio segundo con indiferencia antes de volver a lo suyo, pensando seguramente “ufff… guiris…vaya costumbres raras que tienen, paso de esto”.

Y entonces recordé una de las grandes comodidades y libertades que tiene el vivir aquí: eres un total extraterrestre por lo que nadie te juzga de ninguna manera, hagas lo que hagas.

(Esta historia tiene final abierto como las peli de Cristopher Nolan, nade sabe si me comí el sándwich o no)

Para finalizar,  y en contra del tono eminentemente crítico y cenizo de este blog, os cuento la que es la ventaja definitiva de vivir en un hotel: el desayuno.

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El regocijo que me causa desayunar cada mañana en un buffet hotelero no puede expresarse con palabras, por lo que proporciono una imagen descriptiva de mis sentimientos al respecto

Yo soy de esas criaturas-hámster que ven un buffet, se ponen nerviosas y empiezan a coger de todo, como si tuvieran que avituallar el cuerpo para un inminente invierno nuclear.

Un buffet de desayuno chino es además particularmente divertido porque los chinos no dominan el tema (bueno, dominan su propio desayuno, pero como este blog es eurocentrista e imperialista decido que no tienen ni pajolera idea) y ponen todo tipo de cosas sin sentido. Como por ejemplo:

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Cualquier hora es buena para unas GARRAS DE POLLO
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Refreshing CHILE CON CARNE para empezar el día
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El alimento universal: la PORRA CHINA (más corta que la nuestra)
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Quien quiere la mierda frosties teniendo ESPINACAS!
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Si el chili con carne te ha dejado mal sabor de boca, tenemos CURRY DE POLLO!

Ello, unido a mi proverbial indecisión, genera unos platos combinados dignos del más irreductible bar de viejos de los 90 y que harían llorar a cualquier adepto de la dieta disociada:

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Consigue la cantidad diaria recomendada de absolutamente todo con este desayuno de salchicha, espinaca, ensaladilla rusa, arroz, sandía, pollo y queso.
Otra variación
Otra variación

Y ya me callo. En la próxima entrega prometo vivir en un lugar sucio.

Besos y abrazos.

Viajar Normal (Sin Pasarlas Muy Putas)

Ya os habréis percatado de que las entradas de este blog se publican con un retraso de unos tres o cuatro meses con respecto a los eventos, en lo que podemos considerar un homenaje a la comunicación por carta en el siglo XIX  

Lo que yo sé valoráis positivamente en este mundo cansino de whatsapps y tuits y de saber de todo todo el santo día.

Hoy os cuento mi llegada a Shanghai.

***

A pesar de intentar por todos los medios, y casi conseguir, boicotear mi regreso a China, finalmente, entre unos y otros me metieron en un avión Madrid-Dubai-Shanghai.

Esta es la primera y seguramente última vez en la que se hable de un transporte decente y cómodo en este blog. Porque los transportes inmundos son un género en sí mismo en este blog, y este es gran momento para recordar la Santísima Trinidad del Arte de Viajar Pasándolas Muy Putas: El Tren de Pinyao, el VIP bus de Laos y el Bus de la muerte de Vietnam.

Ahora que me hago pasar por una súper ejecutiva internacional o algo así, sé que la diferencia fundamental entre viajar por trabajo y viajar por placer es que cuando se viaja por trabajo no hace falta sufrir.

Es más, busca uno viajar cómodo y descansado, preferiblemente en avión, y en compañías que no se estrellan, no te cobran los pistachos, no organizan una tómbola con organillo y cabra a bordo, y no te alquilan la manta por horas. En este caso, con Emirates.

Así me sentí yo cuando la azafata me dijo que me podía quedar la mantita
Así me sentí yo cuando la azafata me dijo que me podía quedar la mantita

Emirates es la aerolínea patrocinadora del Real Madrid que respeta los principios dogmáticos de cierta religión que no mencionaré para que mi blog no sea monitorizado por los servicios secretos, y que son los mismos principios que tienen seguramente en mente los jugadores del Madrid los viernes por la noche.

Esto tiene como consecuencias prácticas que las azafatas llevan una especie de velo muy chic y que no ponen jamón en el menú, sino cecina (que es un producto muy respetable salvo cuando sustituye al jamón).

Paradójicamente, y en contra de los mencionados principios religiosos, en esta aerolinea sí que se ofrecen cantidades industriales de alcohol, y ello además con carácter gratuito y semi-obligatorio.

Simpática azafata atendiendo en bar de inspiración Marbella en vuelo de Emirates
Simpática azafata atendiendo en bar de inspiración Marbella en vuelo de Emirates

En cuanto me subí al avión, y justo cuando me tenía que poner triste y melancólica por dejar el hogar, se me abalanzó una azafata velada claramente oprimida por el patriarcado para ofrecerme toda suerte de licores. Vi  claro que en tal contexto la única conducta feminista posible era la de emborracharse.

Así que inicié mi alegato contra la represora cultura de bandera de la aeronave con un champancito antes de despegar, un vinito en el aperitivo, otro vinito con la comida, un gintonic después de comer… Y de repente, ¡volar ya no da miedo!

Entretanto, con ese mismo espíritu combativo contra el mundo falocrático de la clase Business, me leí  la Cuore (sí, sí, leí, no “miré los Argghs por encima” como hacéis todas)  y me vi dos películas de dibujos, llorando desconsoladamente con una de ellas.

Y en este Disneylandia para adultos pues el vuelo se te acaba haciendo corto. Cinco horitas más, por favor.

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Esta foto (ahora censurada) es antigua y los más acérrimos la habréis visto en Instagram. Sin embargo, su valor documental es tal que merece ascender de categoría desde fútil red social a prestigioso blog de culto con 12 suscriptores.

 

En la próxima entrada prometo al menos haber aterrizado en China. Besos y abrazos.

Emigrar con papeles: Ese lujo burgués

Conoceréis la frase “parecía tonta cuando la compramos”. Bueno, yo soy así, pero al revés. Por eso la noche antes de volar a Shanghai para incorporarme a mi nuevo puesto de trabajo me di cuenta de que la única cosa que realmente necesitaba para mi nueva vida había desaparecido horas antes en el agujero negro que es la tarde-noche madrileña: el pasaporte y el visado.

Solo existe una situación imaginable que podría haberme hecho parecer más gilipollas de cara al mundo y, lo que es peor, de cara a la empresa : la del padre chino que no pudo salir de Corea porque su niño le había pintarrajeado el pasaporte:

Este señor podría ser más tonto que yo
http://shanghaiist.com/2014/06/02/chinese-man-stuck-in-south-korea-after-son-scribbled-all-over-passport.php (Historia real – Gracias Ana, siempre atenta a las memeces del Shanghaiist)

Mi crisis de despapelamiento 48 horas antes de volar es, además de una clara maniobra de mi subsconciente para boicotear mis planes de emigración, bastante irónica, porque la última vez que vine a China por mi cuenta y riesgo, en modo espalda mojada y sin empresa todoproveedora, no me pasaban estas cosas.

Aprovecho para revelaros ya que la principal diferencia entre mi actual estancia en Shanghai a la anterior es que esta vez todo responde a un plan, no se trata de una desabrida huída hacia adelante para evitar a toda costa el ingreso en la vida adulta.

(Lo de ahora es una sensata y muy pensada huída hacia adelante para evitar a toda costa en ingreso en la vida adulta)

Aunque el pasaporte te lo pueden hacer un día en el aeropuerto si vas a volar el mismo día, el problema era el visado, sin el que no podría entrar en China y que tarda varias semanas en gestionarse.

Sorpredentemente, el entuerto se resolvió aceptablemente gracias a la expeditud del consulado chino, donde, tras explicar la situación accedieron a rehacerme en un día un papelillo que de normal tarda tres semanas y dejarme volar al día siguiente.

El funcionariado chino ya no es lo que era.

Esta eficiencia las autoridades fue profundamente frustrante para mi madre,  que es un ejemplar alfa de la tipología Madre Española Metijona  (solo superada quizás por su propia hermana, lo cual me hace pensar que llevo el gen puesto) e iba perfectamente concienciada y preparada para una sesión de “me van a oír” que finalmente no se tuvo que producir.

La Madre Española Metijona es esa que aunque  grita ¡gol! en tu partido de baloncesto es capaz de fundir el sistema burocrático con su mera presencia e insistencia. Está probado que en los hábitats donde prolifera esta especie, como España, la Administración no termina de operar con la transparencia y orden debidos, y donde no, rollo Finlandia y otros países barbáricos sin sentido de la familia, todo va de maravilla.

¿Día inhábil dices?

Vamos que, a pesar de todos mis esfuerzos para generar drama, todo se resolvió de manera más o menos satisfactoria y pude volar solo dos días después de lo previsto.

Aprovecho que ahora soy legal y ejerzo mi profesión con el visto bueno del Pueblo Chino para contaros cómo fue mi primera inmigración en China, que nunca fue carne de blog en su momento por prudencia, que como sabéis es la  peor enemiga del jijijaja (motor que mueve mi vida como sabéis de entradas anteriores).

Todo emigrante en China ha tenido para conseguir los papeles que hacer un apaño moderadamente ilegal  de esos que no se cuentan a la familia por Skype.

El más estándar consiste en citarse con un extraño con nombre de fantasía tipo Magic o Wonderful o Rocky en una estación de metro de Hong Kong, entregarle tu pasaporte, y volver al cabo de x horas para recogerlo con un visado que no sabes muy bien de dónde ha salido y susceptible de hacerte ser detenido en la eventual redadilla de inmigración en discotecas de blanquitos.

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En algún sotano de Hong Kong

Mi historia de visados no fue de ese tipo pero fue bastante terrorífica para mí en cuanto a que fue una de mis primeras vivencias chinorris cuando aun era joven, núbil e impresionable (sí, niños, yo también fui joven alguna vez), y pensé que acabaría en la cárcel. Que bien pensado es la única manera que se me ocurre en la que un adulto pueda aprender chino de una puñetera vez.

Mi empresa de aquella época no tenía capacidad para emplear a extranjeros así que apañaron algo con una empresa pantalla manufacturera de cerraduras regentada por un señor ugandés llamado Mr Mike. La empresa hizo el correspondiente papeleo y en unos días me citaron para una entrevista en la comisaría de policía, donde una traductora les explicaría que trabajaba en una constructora en España y venía temporalmente de visita a comprarle cerraduras a Mr Mike (no sería esta la última vez que me haría pasar por cosas, recordemos cuando me convertí en la arquitecta neoyorquina Lisa).

Yo llevaba dos semanas en China y no me quedaba mucha opción, salvo volverse del campamento antes de tiempo (¡jamás!), así que, tras consultar con mi gurú sinológico de aquella, Nube Envolvente, que me tranquilizó (“saben que es mentira y les da igual”, dixit) allí que fui.

En la comisaría me esperaban dos policías, pero que podrían haber sido fontaneros, fruteros o taxidermistas, porque no llevaban uniforme. Uno de los policías iba sin camiseta (que es una cosa muy de despedida de soltera del Levante español, salvo porque este policía sin camiseta tenía barriga y tetas) y el otro llevaba una camiseta seguramente no reglamentaria en la que ponía US ARMY (que es un poco como si yo fuera a trabajar con una camiseta de Mango, pero en peor).

Entramos en un cuartito, nos sentamos antes los dos presuntos polis y mi traductora se puso a contar lo que fuera durante unos veinte minutos mientras yo permanecía callada y con cara de infanta. Tras un poco de ese griterío chino que no sabes si están enfadados o que no se oyen, finalmente me preguntaron a mí directamente por el nombre de la supuesta empresa constructora en la que trabajaba en España. En la que fue una flagrante falta de reflejos,  en vez de decir algo tipo “la empresa se llama FCC y yo no soy otra que Alicia Koplowitz” dije lo primero que se me pasó por la cabeza rollo “López Construcciones S.L.”, me pidieron que lo deletreara, lo anotaron, y fin de la historia, ya tenía mi visado – para tres meses. En total en un año me lo tuve que rehacer ocho veces con estrategias semejantes.

Y yo os quería contar más cosas, pero como veis me enrollo más que si el abuelo Simpson hubiera escrito las películas del Hobbit, así que corto ya y lo dejo para la próxima.

¡Besos y abrazos!