Seis Cosas Sobre Japón (Que Ya Sabe Todo El Mundo)

La idea inicial era titular esto Seis Cosas Que Sólo Entenderás Si Has Ido a Japón, pero me pareció un título pedorro nivel bórrame de facebook, así que finalmente he optado por esta cosa más de perfil bajo.

Pues sí queridos, como indica el título, hoy no voy a hablaros de China sino de un lugar mucho más guay, que es Japón, país en el que he pasado una semana y sobre el que ya lo sé todo.

¡Empecemos! ¿Qué hemos aprendido sobre Japón?

(1) Que Todo Está Siniestramente Limpio. No particularmente nuevo, pero sí muy limpio y ordenado. No hay basura por las calles, pero tampoco hay papeleras. Del mismo modo, no hay crimen  y no se ven policías. Todo por obra y gracia de una Civilización superior de gente que se suicida sin parar.

Calle normal muy impecable claro fruto de la represión mental extrema
Calle normal muy impecable claro fruto de la represión mental

Esto es algo que se observa también en la higiene personal, y aquí debo incluir una mención a los célebres WC ultratecnológicos, no porque venga mucho a cuento sino porque nunca hay que dejar pasar una oportunidad de hablar de caca.

Los WC japoneses incorporan, además de calefacción en el asiento, diversos chorritos para mejor limpieza del cucu y de lo que no es cucu, así como música o un sonido pregrabado de cisterna destinado a tapar los indignos sonidos producidos por nuestras humanas tuberías.

Cuadro de mandos
Cuadro de mandos de un típico WC japonés. (Foto de randomwire.com)
An employee for Japanese character goods maker Sanrio displays a prototype model of a Hello Kitty branded toilet seat at Sanrio's headquarters in Tokyo on February 2, 2015. The toilet seat has seat heating and warm water shower functions. AFP PHOTO / Yoshikazu TSUNO
Tampoco hay que dejar pasar nunca una oportunidad de subir fotos de HELLO KITTY. AFP PHOTO / Yoshikazu TSUNO

Según la Wikipedia,  fuente de todo saber médico popular por delante incluso de Yahoo! Respuestas México (aquí un ejemplo), este exceso en el uso de chorritos a propulsión para aseo habitual del ojete produce infección y estreñimiento, lo cual solo tiene una interpretación posible y es que Dios castiga cuando tiene que castigar y en concreto aquí a esta raza por sus hábitos contranatura.

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(2) Que Las Colegialas Son Humanos Normales. No, no tienen piernas de de dos metros ni el pelo de colores.

Toda una infancia vivida en la mentira.

sss
Expectativas
Realidad
Realidad

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(3) Que Todo Es Muy Pequeño. En efecto, niños. Son gente pequeña y lo hacen todo pequeño. ¿Os acordáis de aquella escena de Lost In Translation en la que Bill Murray tenía que agacharse para hacer uso de la ducha, y pensabas, putos americanos condescendientes, riéndose de los japos? Bueno, es así. Seamos sinceros, los japoneses son unos jodíos enanos  y no se puede ser normal y no chocarse contra los marcos de las puertas.

Baño de un hotel en el que nos alojamos, como veis del mismo tamaño que el de un tren de Cercanías. El grifo del lavabo es móvil y se comparte con la bañera.
Estas camionetas de playmobil tan castrante para el operario medio acabarán generando el surgimiento de un Trump nipón
Coches de playmobil aparcados junto a casas de playmobil
Castrante camión que generará en el operario medio deseos de votar a Trump
Bar enano donde solo cabes tú y la señora
Bar enano donde solo cabes tú y esa señora (foto de tokyotimes.org)

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(4) Que La Gente Está Fatal. Y ello se manifiesta en costumbres de ocio que incluyen:

Obsesión por los videojuegos, obsesión por los dibujos animados, obsesión por los gatos, obsesión por las colegialas, obsesión por el porno raro.

Estas aficiones se extienden además a todas las edades y condiciones y no solo entre adolescentes varones que no ligan, como en los países normales.

Akih
Bienvenido a Tokyo, donde tus aficiones frikis moderadamente pedófilas son mainstream
Sushi de gatos. Una cosa imaginada por una mente muy normal.
Sushi de gatos. No sé que venden pero es una cosa imaginada por una mente muy normal.

Además de las salas de recreativos de varias plantas, dos establecimientos que representan una apoteosis de este rarunismo y a los que, por supuesto, fuimos, son el Neko Café y el Maid Café.

El Neko café, es una cafetería normal, pero con gatos, y en la que se paga por minutos. Minutos de amor que puedas robarle a los gatos residentes. O sea como un prostíbulo de gatos gordos. Muy bien y muy de orden todo.

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Clienta intentando tocar con su varita de amor a un gato
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Jefe de los Prostigatos

Más animadillos son los Maid Cafés, que son cafeterías normales salvo porque están diseñadas para que desates tus fantasías de dominación y proxenetismo. El menú está enteramente inspirado por lo cuqui y las camareras van vestidas como pornochachas victorianas. Se dirigen a ti como “amo”, y te exigen que las llames diciendo “miau miau”. Si les pagas, también cantan y bailan:

Oh, en este lugar hay comida con forma de osito y Wifi gratiuto, entraré a ver
Oh, en este lugar hay comida con forma de osito y Wifi gratiuto, entraré a guarecerme de la lluvia
También sirven bebedizos, con atractivas descripciones como "La sirvienta exprimirá, exprimirá, exprimirá zumo de frutas delante del Amo o Joven Señorita" o "La sirvienta agitará el cóctel enfrente de ti mientras dice tu nombre! Hecho especialmente para ti".
Bebedizos del maid café, con atractivas descripciones como “La sirvienta exprimirá, exprimirá, exprimirá zumo de frutas delante del Amo o Joven Señorita” o “La sirvienta agitará el cóctel enfrente de ti mientras dice tu nombre! Hecho especialmente para ti”.
Los parroquianos son hombres solos de bien
Los parroquianos son hombres solos de bien

El maid café de referencia, Maidreamin, está iniciando su expansión internacional en, por ejemplo, Tailandia. Sí, sí.

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(5) Que Son Unos Gochos. Sí, aman comer  y les obsesiona tanto la comida como los chinos. Les gusta mucho además comer cosas crudas o un poco yuyu que pueden provocar tu muerte (como el pez globo).

Y así es como toda España salvo Sánchez Dragó descubrió la comida japonesa (antes incluso de que en el Gran Murall de Villalba pusieran sushi)
Y así es como toda España salvo Sánchez Dragó descubrió la comida japonesa
Japón será recordado como el país que inventó el peluche de sushi
Japón, esa civilización que inventó los peluches de sushi

En un viaje a Japón el gocheo es bastante clave y primordial, de hecho la Lonely Planet, ese panfleto que nos tiene a todos lobotomizados, dice que la cosa número uno ver en Tokio es ver la lonja de pescado de Tsukiji.

Lo cual está muy bien salvo porque con clara intención de joderte las vacaciones te recomiendan que te plantes allí a las 2 de la mañana para poder presenciar la subasta del atún (que es a las 6), única en el mundo. Como yo me quejo y blabla pero luego me apunto a un bombardeo, allí que fuimos, junto 120 guiris pelmazos más.

Grupo de guiris millenials veganos que se han levantado a las 1.30 para ver peces muertos
Grupo de guiris millenials veganos que se han levantado a las 1:30 am para ver peces muertos
Los susodichos peces muertos
Los susodichos peces muertos. El pescador se ha puesto un pañuelo al estilo señor Miyagi para complacer a mis lectores

La subasta es una cosa un poco sin más, pero por todos es sabido que cuando has invertido x esfuerzo, dinero y puteo en algo te acabas creyendo que está muy bien, y finges ante los demás que es la amazing repanocha y la subes a Instagram o a tu blog de culto. Pero yo os revelo la incómoda verdad, oculta por los intereses del cártel del mochilero pesado.  Sí, soy Snowden, de nada.

Sashimi de Bilbao
Sashimi listo para enviar a Bilbao

Después de ver esta cosa del atún la tradición manda (ie, manda la Lonely) ir a uno de los restaurantes en las proximidades del mercado y desayunar sushi. Sí, desayunar sushi. Engullir deliciosas lonchas de pescado crudo fresquísimo, tan fresco y tan tierno que se deshace en tu boca, mientras piensas, intensamente  “cómo me apetece un bollicao”. Y un café. Y un sangüis misto. Qué dificil es encontrar un buen sangüis misto en esta parte del mundo.

Y por último….. mi conclusión…

(6) Que Después de Estar en China Nada Es Muy Raro

Pues sí, en Japón hay cosas y gente rara, pero después de vivir en China pierdes todo tipo de principios y referencias y todo te parecen menudencias.

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Kit Kat verde sabor a Wasabi, pues normal, si te gusta el kit kat y si te gusta el wasabi pues lo pones to junto

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Fuentes: observaciones y prejuicios propios, observaciones y prejuicios de Laura que sabe mazo de Japón, la parte práctico-histórica de la Lonely Planet que nadie lee, conversación moderadamente ebria con  dos japonesas a través de Google Translate (que entiendo es una manera en la que empiezan muchos matrimonios interraciales ), y la Wikipedia, en concreto la página “Toilets in Japan” (https://en.wikipedia.org/wiki/Toilets_in_Japan).

Hombre blanco condescendiente que se ríe de gente de otra raza. Cosa que yo nunca haría

Viajar Normal (Sin Pasarlas Muy Putas)

Ya os habréis percatado de que las entradas de este blog se publican con un retraso de unos tres o cuatro meses con respecto a los eventos, en lo que podemos considerar un homenaje a la comunicación por carta en el siglo XIX  

Lo que yo sé valoráis positivamente en este mundo cansino de whatsapps y tuits y de saber de todo todo el santo día.

Hoy os cuento mi llegada a Shanghai.

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A pesar de intentar por todos los medios, y casi conseguir, boicotear mi regreso a China, finalmente, entre unos y otros me metieron en un avión Madrid-Dubai-Shanghai.

Esta es la primera y seguramente última vez en la que se hable de un transporte decente y cómodo en este blog. Porque los transportes inmundos son un género en sí mismo en este blog, y este es gran momento para recordar la Santísima Trinidad del Arte de Viajar Pasándolas Muy Putas: El Tren de Pinyao, el VIP bus de Laos y el Bus de la muerte de Vietnam.

Ahora que me hago pasar por una súper ejecutiva internacional o algo así, sé que la diferencia fundamental entre viajar por trabajo y viajar por placer es que cuando se viaja por trabajo no hace falta sufrir.

Es más, busca uno viajar cómodo y descansado, preferiblemente en avión, y en compañías que no se estrellan, no te cobran los pistachos, no organizan una tómbola con organillo y cabra a bordo, y no te alquilan la manta por horas. En este caso, con Emirates.

Así me sentí yo cuando la azafata me dijo que me podía quedar la mantita
Así me sentí yo cuando la azafata me dijo que me podía quedar la mantita

Emirates es la aerolínea patrocinadora del Real Madrid que respeta los principios dogmáticos de cierta religión que no mencionaré para que mi blog no sea monitorizado por los servicios secretos, y que son los mismos principios que tienen seguramente en mente los jugadores del Madrid los viernes por la noche.

Esto tiene como consecuencias prácticas que las azafatas llevan una especie de velo muy chic y que no ponen jamón en el menú, sino cecina (que es un producto muy respetable salvo cuando sustituye al jamón).

Paradójicamente, y en contra de los mencionados principios religiosos, en esta aerolinea sí que se ofrecen cantidades industriales de alcohol, y ello además con carácter gratuito y semi-obligatorio.

Simpática azafata atendiendo en bar de inspiración Marbella en vuelo de Emirates
Simpática azafata atendiendo en bar de inspiración Marbella en vuelo de Emirates

En cuanto me subí al avión, y justo cuando me tenía que poner triste y melancólica por dejar el hogar, se me abalanzó una azafata velada claramente oprimida por el patriarcado para ofrecerme toda suerte de licores. Vi  claro que en tal contexto la única conducta feminista posible era la de emborracharse.

Así que inicié mi alegato contra la represora cultura de bandera de la aeronave con un champancito antes de despegar, un vinito en el aperitivo, otro vinito con la comida, un gintonic después de comer… Y de repente, ¡volar ya no da miedo!

Entretanto, con ese mismo espíritu combativo contra el mundo falocrático de la clase Business, me leí  la Cuore (sí, sí, leí, no “miré los Argghs por encima” como hacéis todas)  y me vi dos películas de dibujos, llorando desconsoladamente con una de ellas.

Y en este Disneylandia para adultos pues el vuelo se te acaba haciendo corto. Cinco horitas más, por favor.

avion
Esta foto (ahora censurada) es antigua y los más acérrimos la habréis visto en Instagram. Sin embargo, su valor documental es tal que merece ascender de categoría desde fútil red social a prestigioso blog de culto con 12 suscriptores.

 

En la próxima entrada prometo al menos haber aterrizado en China. Besos y abrazos.

Laos en Bus (2)

Después de mi jornada turística en Luang Prabang, me dispuse a coger el bus de 12 horas para recorrer los 384 kilómetros que lo separan de la capital de Laos,  Vientiane. Os alegrará saber que mi autobús no era el de línea donde va la chusma, sino una cosa llamada el VIP BUS.

Yo me las deseaba muy felices hasta que vi al interfecto:

Aquí solo viaja gente guay
Acogedoras cortinas

A las tres horas de trayecto, el VIP BUS presentaba este aspecto:

Y luego lo que me da miedo es el avión

En resumen, el peor trayecto de mi vida después de aquel entre Pinyao y Taiyuán en China durmiendo en el suelo. Incómodo y largo y con curvas.

Paramos mucho y acabé haciéndome amiguita de otras dos chicas que también viajaba solas : una americana treintañera harta de su lucrativo empleo como abogada y encontrándose a sí misma, tipo Julia Roberts en “Comer rezar amar”, y una canadiense lesbiana directora de documentales. Aunque luego al final ambas hallaron tema de conversación común en poner a parir a los hombres y yo, como no domino el tema, me tuve que volver a mi novela.

Precausiónnn amigo conductoor

Durante el viaje de 12 horas por sinuosas y estrechas a la par que parcheadas carreteras tuve mucho tiempo para pensar y me acordaba de forma recurrente de la primera vez que oí hablar de Laos: fue cuando atraparon a Roldán, que se escondió por aquí.

La verdad que este me parece un país óptimo para huir de la justicia: es muy bonito, las comunicaciones son una mierda así que tardarán en encontrarte, es pobre así que fácilmente se puede vivir bien, y a pesar de esto último es muy seguro.

Creo que esto es arroz

Llegamos a la capital, Vientiane, por la noche. Vientiane es una ciudad bastante pequeña y con un toque un poco playero. Después de  Luang Prabang es un poco decepcionante, porque hay muy poca cosa aparte de edificios gubernamentales y templos del mismo estilo. También tienen un arco de triunfo.

Vientiane, capital city
Lobby del Hotel Win de Vientiane. Con su telenovela rusa
Arc du triomphe, versión colonia

Dice la guía que los americanos hicieron una donación de cemento al país para construyeran un aeropuerto pero ellos en su lugar construyeron este arco.

Dentro del arco tenían una tienda de recuerdos tamaño industrial y me compré una camiseta con mensaje en lao que me pareció súper fardona (Por cierto, qué estresante es lo de la camiseta fardona, ya ni la camiseta de los Ramones es un valor seguro).

Le pregunté a varias personas que qué significaba la leyenda, pero ninguna hablaba inglés y nadie supo decirme. O sea que a lo mejor dice “Soy tonta del culo, pero disimula y no digas nada”. Me la puse acto seguido.

Luego fui a comer bajo el arco un plato típico, la ensalada de papaya, que es un poco regulera porque mezcla la papaya con la lima y con el picante y el resultado total la verdad que es una cosa rara (pero veis con qué precisión me expreso).

Ensalada de papaya. Lo otro no sé si era comestible o decorativo

Durante la comida se me acercó un señor local que quería hacer amigos y finalmente me dijo que en la camiseta ponía “Hola Luang Prabang”, (o sea que a efectos prácticos la leyenda sí que infiere que soy un poco tonta del culo).

Después de eso, cogí mi tuk-tuk para la estación de Nong Khai, a las afueras de Vientiane, de donde saldría mi tren nocturno para Bangkok.

Agatha Christie me obliga a subirme en estas cosas

Por cierto, cuando compré el billete de tren para Bangkok en el hotel, la recepcionista me dijo:

“En primera clase compartes cabina con una persona más. Voy a decir en la estación que eres mujer”

“Para que me metan con otra mujer?”, le pregunté

La recepcionista me miró con sorpresa.

“¡No! para que te metan con un chico guapo”

Por un segundo pensé que era verdad, que la recepcionista iba a realizar las funciones de concertación matrimonial que mis padres han negligentemente desatendido.

Pero no, no hubo suerte y me metieron en la cabina con una señora tailandesa ultrapija tipo la Preysler.

En cualquier caso, al poco de salir el tren, la Preysler se fue a la cafetería seguramente a empinar el codo y me dejó sola casi todo el trayecto.

Sola ante el peligro como me hallaba, en un momento dado el revisor llegó al compartimento y, apuntándome con la maquinita perforadora, me espetó:

“Chicken!”

Yo le miro circunspecta. Finalmente opto por decirle, con convencimiento

“You chicken!”

El tío me mira, mira al otro revisor. Y me vuelve a decir, con más ímpetu,

“No, you chicken!”

“I no chicken! You chicken!!”

Así siguió nuestro intercambio hasta que finalmente, desde el fondo del pasillo se oye una voz que le grita al revisor “Ticket!! no chicken!! tickeeet!”. Así que le doy el ticket y nos reímos y yo pienso, he debido de protagonizar millones de escenas así en China con mi mandarín de medio pelo.

Por ejemplo, en chino, cuando quieres parar a un transeúnte y pedirle una dirección, la frase “disculpe” (请问) se dice muy muy muy parecido a “Por favor, béseme” (情吻) o más perverso aún, “Por favor, huélame” (情闻). De ahí que a menudo no cooperen y huyan despavoridos.

Volviendo al tren, al rato, me trajeron un riquísimo arroz con pollo (que creo poder asegurar que es la versión real del arroz oriental del Vip’s) y una cerveza y me pareció la mejor primera clase trenística del mundo.

Planazo
Atardecer desde el tren

Me puse a escribir el blog en el tren hasta que me aburrí de mi misma (a veces me pasa. Poco) y luego, imitando a mi santa madre en los odiosos trayectos Madrid – París en tren, salí al pasillo a cotillear y hacer amigos. Hasta que vi que sólo había viejos verdes.

Finalmente me encontré con una pareja de gays cuarentones muy simpáticos formada por británico e italiano, que me invitaron a fumar un piti con ellos. Fuimos al espacio que hay entre vagón y vagón, que es la “smoking room” del tren, y me dijeron que me agarrara donde pudiera. Acto seguido, con el tren en marcha por supuesto, abrieron una de las puertas que da a la vía. Yo pensaba, esto es superdivertido pero nos vamos a matar (y otra vez el lío de la identificación de cadáveres, puff).

A continuación, con grandísima técnica acrobática, uno de ellos empezó a liarse un porro con una mano mientras con la otra se agarraba a un asidero para no caerse a la vía. Me dijeron, “si quieres vente luego a nuestro compartimento que tenemos güisqui-cola”. No sé que tendrá Musil que decir de todo esto.

Esto me recordó al tren París – Cannes que venía con vagón-discoteca incorporado. Aunque esto era más vagón-botellón-senior que vagón discoteca.

Finalmente, con ese instinto de conservación que caracteriza a la viajera solitaria, decliné la oferta y  fui a encerrarme a mi cabina con mi novela a ser muy buena y muy aplicada y muy intensa.

A las dos horas el italiano salió al pasillo con una moña del quince y se puso a berrear. Como buena portera que soy, salí al pasillo a mirar como el revisor lo arrastraba hacia su cabina.

La verdad que fue un tren entretenido.

Cafetería con retrato de Su Majestad al fondo
Pasillo de primera clase
Segunda clase. Según mi pareja de nuevos amigos, “second class is funny, not fun”
Llegando a Bangkok, 6 de la mañana

…Continuará…

Esa Nueva Forma de Ocio: Pasarlas Putas

Como habréis adivinado por el título, esta entrada describirá la actividad de tiempo libre preferida por los jóvenes sofisticados: irse de viaje en condiciones infrahumanas.

Algo que yo practiqué en mis recientes vacaciones, dado que quiero por todos los medios ser sofisticada y hacerme pasar por joven.

Para un correcto aprovechamiento del viaje en condiciones infrahumanas, se necesitan dos elementos fundamentales:

– Un transporte inmundo

y

– Un alojamiento indigno

Hoy hablaremos del transporte, del tren.

A todos nos encanta el tren. Viajas de verdad, de punto a punto, no “apareces” de repente. Y además hace tracatrá tracatrá. Pero cómo mola el tren.

En la República Popular, hay trenes de alta velocidad y trenes de los otros. El tren de alta velocidad tiene muchas ventajas: es relativamente limpio, rápido y cómodo. Sin embargo, de vez en cuando uno descarrila y mueres. Letalmente.

Así que si tienes apego por tu vida, puedes probar las otras opciones que se desarrollan en el tren normal que no descarrila.

En el tren normal podemos viajar en 4 clases distintas, que oscilan entre el gran lujo (litera), business (asiento duro), preferente (suelo) y turista (de pie).

Yo tuve la fortuna de experimentar todas y cada una de las modalidades en orden descendente de comodidad (pero ascendente de encanto, si es que habéis comprendido bien el concepto de viajar pasándolas muy putas) así que os ofreceré una breve descripción de cada una:

1) La litera. Viajas bien archivadito y clasificadito en tu litera , entre una madre adolescente lactante y un anciano flatulento. Te sientes como un soldado camino del frente.

Pensé que era incómodo e infernal, hasta que experimenté…

2) El asiento duro. Pasé unas agradables 10 horitas sentada en un asiento duro pero duro disfrutando del calor humano de otras familias chinas, en completa armonía e integración con el entorno, aunque, contra todo cliché, sin compañía de de pollos y patos. Te sientes como un judío camino de Auschwitz.

Pensé que es la modalidad de viaje más infecta a la que habría de enfrentarte en mi vida, hasta que experimenté…

3) El suelo. Amontonada con otra mucha gente en el pasillo del tren, intentando dormir entre entre cajas de fideos vacías y botellas de plástico, o bien en el rellano del cuarto de baño entre vagón y vagón. Te sientes como un puerco camino del matadero.

Ahí si que creí que no podía caer más bajo en cuanto a desprecio a la propia salud y dignidad, hasta que se acabó el sitio en el suelo y experimenté…

4) La clase turista: vamos, ir de pie, empaquetada con 20 millones de chinos en el espacio entre vagón y vagón. Viajar ahí no es que sea inconstitucional, es que es una imposibilidad casi ontológica porque el espacio entre vagón y vagón es un sitio que no existe, es un no-lugar, leñe!

Ahí como te sientes es como una sardinilla enlatada Hacendado de camino al Mercadona. Llegados a este punto, lo único que podía hacer era pensar muy fuerte“comomolocomomoloviajandoporlachinaprofundasoysuperguay” e ir combinando 1 hora de apoyo sobre una pierna, 1 hora en la otra, así hasta 10.

(Al final, unos chinos amables, al explicarles que mi viaje duraba en efecto 10 horas, les di pena y me ayudaron a salir del ahí y a volver a preferente – el suelo)

Algunas fotos ilustrativas:

Escena Navideña en tren chino
Escena Navideña en tren chino

Aquí huele raro. Quién ha sido

Máximo lujo y confort
Máximo lujo y confort
Haciendo el parisino en el tren
Haciendo el parisino en el tren

Conclusión: El avión, la solución. Preferentemente, en aerolíneas domésticas de coloridos nombres y existencia sorprendente, como ”Lucky Air” http://www.luckyair.net, u “Okay airways” http://www.okair.net

Hablando de todo un poco, y de viajes en tren en particular, película de la semana:
“Viaje a Darjeeling”. En nuestro tren, al contrario que en el de la película, sí que se podía fumar.