Mi Gran Boda India

(De los creadores de  Mi Gran Boda China , llega esta nueva instancia de autoinvitamiento a jolgorios étnicos)

En efecto, niños, hoy os voy a hablar del sueño cumplido de toda bloguera/instagramera/mujer que se gusta a sí misma en fotos: ponerse un sari y asistir a una boda india.

Yo no soy instagramera ni nada de eso, pero me siento muy influida por ese tipo de gentuza – seguramente porque trabajo en ese pozo negro moral que es el Mundo de la Moda. Así que yo también había adoptado como propio el anhelo de ir a una boda en la India y sacarme muchas fotos para subir a redes sociales.

Como este es un blog cultural y edificante y con una responsabilidad para con su público de 25 personas, además de usar esta entrada para intentar convenceros a toda costa de que soy guay, os voy a contar cosas útiles e informativas sobre este precioso y tradicional rito de arrejuntamiento.

Empecemos.

Boda India, Manual de Instrucciones

1. ¿Cómo hago para ser invitado a una boda india?

Hay dos maneras comunes de ser invitado a una boda india, la mejor siendo la de tener un amigo indio que te invite.

La otra es aprovechar el estado de ebriedad de tu amigo indio para obligarte a que te invite. Este último fue mi caso.

Fue así. Una noche observamos que una compañera de trabajo india estaba comiendo menos de lo normal (lo normal dentro de lo que es un trabajador del pozo negro moral que es el Mundo de la Moda, es decir, bastante menos de lo que come cualquier otro vertebrado). Al ser interrogada sobre este hecho, confesó que estaba  haciendo dieta para la inminente boda de su hermana, que llevaba tres meses con el novio y ya iba siendo hora.

“¡Cómo! ¡se casa tu hermana! ¡moriría por ir a una boda india!”, dije. A lo que contestó, “‘¡Vente! los invitados extranjeros quedan glamurosos,  así que mis padres estarían encantados!”

Y como no sé decir que no a quién me necesita, decidí apuntarme en este mismo instante.

Se corrió la voz (bueno, la corrí yo, para que nos vamos a engañar) de la generosa y genérica invitación a toda la raza blanca y en un periquete cuatro españoles jetas teníamos un vuelo a Nueva Delhi.

Reacción materna ante la invitación

2. ¿Y ahora, qué rayos me pongo?

La boda india es la ocasión que toda mujer de cualquier país merece para por fin poder ponerse un sari. El sari es un  trozo de tela de cinco metros que envuelve tu cuerpo y te convierte instantáneamente en una diosa sensual de belleza y elegancia. Salvo porque deja al descubierto y en bastante evidencia las lorcillas laterales, llamadas “asas del amor” por los franceses y “muffin top” por los americanos – denominaciones que revelan muy bien los principales centros de interés de los ciudadanos de ambos países.

Como todas las cosas bellas, el sari tiene varias contraindicaciones, principalmente que es muy difícil de poner, que deplazarse con el puesto es bastante complicado, y que para ir al baño necesitas asistencia de una criada y/o eunuco.

En palabras de mi Amiga Invitante, el sari es un producto del patriarcado para que las mujeres anden muy lento. 

Proceso de instalación del sari a las invitadas guiris, felices y ufanas al no ser conscientes de que ya no iban a mear más nunca

Los invitados varones tienen que ponerse un turbante (pero solo si vienen de parte del novio, no nuestro caso. Huelga decir que pasamos de esa limitación) y una camisa larga llamada kurta que les permite andar rápido y cazar elefantes para sus mujeres que se hayan en casa inmovilizadas por el sari. Si hace fresco pueden ponerse una chaqueta sin mangas que se llama chaqueta Nehru.

Y este es Nehru, primer presidente de la India y portador de la chaqueta que lleva su nombre. De nada

Nosotros llegamos plenamente equipados con la idea de mimetizarnos y de que nadie se percatara de que éramos forasteros, pero una vez allí descubrimos  que la inmensa mayoría de los hombres iban vestidos con traje occidental. Así que quedamos un poco como quedarían en tu boda unos chinos vestidos de flamenca (espero que en mi boda haya tal cosa).

Invitados locales claramente confundidos con respecto al dress code correcto
Nosotros sí íbamos vamos bien.

3. ¿Y qué hacen los indios en las bodas?

La boda india es la como la boda de cualquier sitio: una manifestación de estatus cara e irracional destinada a que las vecinas la critiquen. Estas además duran muchos días y tienen muchos ritos.

Nosotros, porque somos unos vagos y porque nuestro propósito real no era conocer la cultura y costumbres sino decir que habíamos ido, solo asistimos a la celebración principal.

Nos consta por ejemplo que uno de los días anteriores a la ceremonia propiamente dicha sucede el mehndi, que es cuando se juntan todas las mujeres y se pintan las manos con henna – mientras los hombres probablemente hacen algo más guay tipo ver el crícket y beber whisky.

Supliré mi ausencia en este momento con fotos de otra boda rándom, por ejemplo la de la estrella de Bollywood Aishwarya Rai, que es esta india Miss Universo que intentó triunfar en América pero no funcionó porque nadie se acordaba de su nombre.

Bienvenidos al enlace de Aishwarya y Melendi
Las primas dejan a Aishwarya hecha un cristo en el bello rito de mehndi

Sí que estuvimos en el baraat, que es el momento en el que el novio llega montando una yegua blanca acompañado por una banda y por su familia, que baila y monta barullo.

Llega la romería
La banda
El novio llega y le dan de comer algo que debe de estar duro

La familia de la novia le recibe y luego van juntos a un escenario donde se sacan millones de fotos con gente que no conocen que ha ido a comer gratis. Esto dura varias horas mientras los invitados bailan, charlan, comen, y en muchos casos, se van.

Y aquí es donde te van preparando el cóctel de gambas y el solomillo wellington
Fotos y mas fotos

La celebración de la boda en sí fue como hubiera sido la de Farruquito si Farruquito fuera amish, porque había mucho folclore y colorido y brilli-brilli pero no había carne, no había alcohol, pararon la música pronto para no molestar a los vecinos y para fumar me tuve que esconder detrás de una carpa.

A modo de placebo consumimos altas cantidades de coca-cola y nescafé de sobre, pensando que quizás el azúcar nos daría ganas de hablar, bailar, olvidar la futilidad de la existencia, esas cosas que hacen las drogas.

Por suerte pronto llegó nuestro héroe, el hermano de la novia, que nos llevó fuera del recinto “de botellón”. Sí, niños, con 32 años, ahí sigo.

Nos llevaron a un párquing oscuro y ahí  el hermano y sus colegotas montaron el clásico bar en el maletero digno del Pryca de Villalba.

Violando la ley seca

Pronto fuimos interceptados por Amiga Invitante, que nos echó la peta y dijo que volviéramos inmediatamente porque si salíamos del recinto  seríamos seguramente asesinados y violados por sus vecinos.

Pusimos mentalmente en un platillo de la balanza: integridad física; y en el otro: chupitos. Debatimos, reflexionamos y finalmente, nos fuimos de allí a pedirnos otro nescafé.

4. ¿Cómo comportase con los locales?

No lo sabemos muy bien. Dado que no conocíamos a nadie y no había catalizadores amistosos (ie., música y alcohol), nuestra interacción humana se limitó a ser requeridos por niñas y adolescentes pajilleros para hacernos selfies, a lo cual accedíamos con una sonrisa, conscientes de nuestra función de repartir caché y glamour occidental. O bien hacer de monos de feria. Nunca lo sabremos.

Jóvenes lugareños encantados con su nuevo amigo guri
I.B.T. departiendo con el pueblo
Con los bros

5. Muy bien todo esto, pero los novios, ¿cuándo se casan?

Los novios se casan de verdad después de todo este rollo, en nuestro caso a las 4 de la mañana (hora propicia según alguna cosa astrológica hindú).

Teniendo en cuenta que empezamos a comer en torno a las 6 de la tarde y que la música se paró a las 11 (y no sé si lo habré mencionado ya pero NO HABÍA ALCOHOL) no sabíamos muy bien donde meternos hasta esa hora.

La gente se empezó a largar y nosotros a renquear. Hacía las 2, cuando quedaba muy poca gente, llegó una especie de chamán que es un sacerdote hindú, se sentó en el suelo bajo un toldo y empezó a montar una hoguera . Y entonces nos quedamos fritos.

Pero leo en Wikipedia que ahí es donde propiamente se casan los novios. Tras varios ritos ejecutan el saptapadi, una vuelta con siete pasos alrededor de una hoguera tras los cuales ya estarán casados.

No tengo fotos del saptapadi de esta boda y sorprendentemente tampoco de la de Aishwarya y Melendi, que optaron por hacerlo en la intimidad.

Así que tendremos que esperar para verlo a nuestra próxima boda india – a esa os podréis apuntar también.

***

Seis Cosas Sobre Japón (Que Ya Sabe Todo El Mundo)

La idea inicial era titular esto Seis Cosas Que Sólo Entenderás Si Has Ido a Japón, pero me pareció un título pedorro nivel bórrame de facebook, así que finalmente he optado por esta cosa más de perfil bajo.

Pues sí queridos, como indica el título, hoy no voy a hablaros de China sino de un lugar mucho más guay, que es Japón, país en el que he pasado una semana y sobre el que ya lo sé todo.

¡Empecemos! ¿Qué hemos aprendido sobre Japón?

(1) Que Todo Está Siniestramente Limpio. No particularmente nuevo, pero sí muy limpio y ordenado. No hay basura por las calles, pero tampoco hay papeleras. Del mismo modo, no hay crimen  y no se ven policías. Todo por obra y gracia de una Civilización superior de gente que se suicida sin parar.

Calle normal muy impecable claro fruto de la represión mental extrema
Calle normal muy impecable claro fruto de la represión mental

Esto es algo que se observa también en la higiene personal, y aquí debo incluir una mención a los célebres WC ultratecnológicos, no porque venga mucho a cuento sino porque nunca hay que dejar pasar una oportunidad de hablar de caca.

Los WC japoneses incorporan, además de calefacción en el asiento, diversos chorritos para mejor limpieza del cucu y de lo que no es cucu, así como música o un sonido pregrabado de cisterna destinado a tapar los indignos sonidos producidos por nuestras humanas tuberías.

Cuadro de mandos
Cuadro de mandos de un típico WC japonés. (Foto de randomwire.com)
An employee for Japanese character goods maker Sanrio displays a prototype model of a Hello Kitty branded toilet seat at Sanrio's headquarters in Tokyo on February 2, 2015. The toilet seat has seat heating and warm water shower functions. AFP PHOTO / Yoshikazu TSUNO
Tampoco hay que dejar pasar nunca una oportunidad de subir fotos de HELLO KITTY. AFP PHOTO / Yoshikazu TSUNO

Según la Wikipedia,  fuente de todo saber médico popular por delante incluso de Yahoo! Respuestas México (aquí un ejemplo), este exceso en el uso de chorritos a propulsión para aseo habitual del ojete produce infección y estreñimiento, lo cual solo tiene una interpretación posible y es que Dios castiga cuando tiene que castigar y en concreto aquí a esta raza por sus hábitos contranatura.

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(2) Que Las Colegialas Son Humanos Normales. No, no tienen piernas de de dos metros ni el pelo de colores.

Toda una infancia vivida en la mentira.

sss
Expectativas
Realidad
Realidad

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(3) Que Todo Es Muy Pequeño. En efecto, niños. Son gente pequeña y lo hacen todo pequeño. ¿Os acordáis de aquella escena de Lost In Translation en la que Bill Murray tenía que agacharse para hacer uso de la ducha, y pensabas, putos americanos condescendientes, riéndose de los japos? Bueno, es así. Seamos sinceros, los japoneses son unos jodíos enanos  y no se puede ser normal y no chocarse contra los marcos de las puertas.

Baño de un hotel en el que nos alojamos, como veis del mismo tamaño que el de un tren de Cercanías. El grifo del lavabo es móvil y se comparte con la bañera.
Estas camionetas de playmobil tan castrante para el operario medio acabarán generando el surgimiento de un Trump nipón
Coches de playmobil aparcados junto a casas de playmobil
Castrante camión que generará en el operario medio deseos de votar a Trump
Bar enano donde solo cabes tú y la señora
Bar enano donde solo cabes tú y esa señora (foto de tokyotimes.org)

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(4) Que La Gente Está Fatal. Y ello se manifiesta en costumbres de ocio que incluyen:

Obsesión por los videojuegos, obsesión por los dibujos animados, obsesión por los gatos, obsesión por las colegialas, obsesión por el porno raro.

Estas aficiones se extienden además a todas las edades y condiciones y no solo entre adolescentes varones que no ligan, como en los países normales.

Akih
Bienvenido a Tokyo, donde tus aficiones frikis moderadamente pedófilas son mainstream
Sushi de gatos. Una cosa imaginada por una mente muy normal.
Sushi de gatos. No sé que venden pero es una cosa imaginada por una mente muy normal.

Además de las salas de recreativos de varias plantas, dos establecimientos que representan una apoteosis de este rarunismo y a los que, por supuesto, fuimos, son el Neko Café y el Maid Café.

El Neko café, es una cafetería normal, pero con gatos, y en la que se paga por minutos. Minutos de amor que puedas robarle a los gatos residentes. O sea como un prostíbulo de gatos gordos. Muy bien y muy de orden todo.

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Clienta intentando tocar con su varita de amor a un gato
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Jefe de los Prostigatos

Más animadillos son los Maid Cafés, que son cafeterías normales salvo porque están diseñadas para que desates tus fantasías de dominación y proxenetismo. El menú está enteramente inspirado por lo cuqui y las camareras van vestidas como pornochachas victorianas. Se dirigen a ti como “amo”, y te exigen que las llames diciendo “miau miau”. Si les pagas, también cantan y bailan:

Oh, en este lugar hay comida con forma de osito y Wifi gratiuto, entraré a ver
Oh, en este lugar hay comida con forma de osito y Wifi gratiuto, entraré a guarecerme de la lluvia
También sirven bebedizos, con atractivas descripciones como "La sirvienta exprimirá, exprimirá, exprimirá zumo de frutas delante del Amo o Joven Señorita" o "La sirvienta agitará el cóctel enfrente de ti mientras dice tu nombre! Hecho especialmente para ti".
Bebedizos del maid café, con atractivas descripciones como “La sirvienta exprimirá, exprimirá, exprimirá zumo de frutas delante del Amo o Joven Señorita” o “La sirvienta agitará el cóctel enfrente de ti mientras dice tu nombre! Hecho especialmente para ti”.
Los parroquianos son hombres solos de bien
Los parroquianos son hombres solos de bien

El maid café de referencia, Maidreamin, está iniciando su expansión internacional en, por ejemplo, Tailandia. Sí, sí.

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(5) Que Son Unos Gochos. Sí, aman comer  y les obsesiona tanto la comida como los chinos. Les gusta mucho además comer cosas crudas o un poco yuyu que pueden provocar tu muerte (como el pez globo).

Y así es como toda España salvo Sánchez Dragó descubrió la comida japonesa (antes incluso de que en el Gran Murall de Villalba pusieran sushi)
Y así es como toda España salvo Sánchez Dragó descubrió la comida japonesa
Japón será recordado como el país que inventó el peluche de sushi
Japón, esa civilización que inventó los peluches de sushi

En un viaje a Japón el gocheo es bastante clave y primordial, de hecho la Lonely Planet, ese panfleto que nos tiene a todos lobotomizados, dice que la cosa número uno ver en Tokio es ver la lonja de pescado de Tsukiji.

Lo cual está muy bien salvo porque con clara intención de joderte las vacaciones te recomiendan que te plantes allí a las 2 de la mañana para poder presenciar la subasta del atún (que es a las 6), única en el mundo. Como yo me quejo y blabla pero luego me apunto a un bombardeo, allí que fuimos, junto 120 guiris pelmazos más.

Grupo de guiris millenials veganos que se han levantado a las 1.30 para ver peces muertos
Grupo de guiris millenials veganos que se han levantado a las 1:30 am para ver peces muertos
Los susodichos peces muertos
Los susodichos peces muertos. El pescador se ha puesto un pañuelo al estilo señor Miyagi para complacer a mis lectores

La subasta es una cosa un poco sin más, pero por todos es sabido que cuando has invertido x esfuerzo, dinero y puteo en algo te acabas creyendo que está muy bien, y finges ante los demás que es la amazing repanocha y la subes a Instagram o a tu blog de culto. Pero yo os revelo la incómoda verdad, oculta por los intereses del cártel del mochilero pesado.  Sí, soy Snowden, de nada.

Sashimi de Bilbao
Sashimi listo para enviar a Bilbao

Después de ver esta cosa del atún la tradición manda (ie, manda la Lonely) ir a uno de los restaurantes en las proximidades del mercado y desayunar sushi. Sí, desayunar sushi. Engullir deliciosas lonchas de pescado crudo fresquísimo, tan fresco y tan tierno que se deshace en tu boca, mientras piensas, intensamente  “cómo me apetece un bollicao”. Y un café. Y un sangüis misto. Qué dificil es encontrar un buen sangüis misto en esta parte del mundo.

Y por último….. mi conclusión…

(6) Que Después de Estar en China Nada Es Muy Raro

Pues sí, en Japón hay cosas y gente rara, pero después de vivir en China pierdes todo tipo de principios y referencias y todo te parecen menudencias.

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Kit Kat verde sabor a Wasabi, pues normal, si te gusta el kit kat y si te gusta el wasabi pues lo pones to junto

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Fuentes: observaciones y prejuicios propios, observaciones y prejuicios de Laura que sabe mazo de Japón, la parte práctico-histórica de la Lonely Planet que nadie lee, conversación moderadamente ebria con  dos japonesas a través de Google Translate (que entiendo es una manera en la que empiezan muchos matrimonios interraciales ), y la Wikipedia, en concreto la página “Toilets in Japan” (https://en.wikipedia.org/wiki/Toilets_in_Japan).

Hombre blanco condescendiente que se ríe de gente de otra raza. Cosa que yo nunca haría

Viajar Normal (Sin Pasarlas Muy Putas)

Ya os habréis percatado de que las entradas de este blog se publican con un retraso de unos tres o cuatro meses con respecto a los eventos, en lo que podemos considerar un homenaje a la comunicación por carta en el siglo XIX  

Lo que yo sé valoráis positivamente en este mundo cansino de whatsapps y tuits y de saber de todo todo el santo día.

Hoy os cuento mi llegada a Shanghai.

***

A pesar de intentar por todos los medios, y casi conseguir, boicotear mi regreso a China, finalmente, entre unos y otros me metieron en un avión Madrid-Dubai-Shanghai.

Esta es la primera y seguramente última vez en la que se hable de un transporte decente y cómodo en este blog. Porque los transportes inmundos son un género en sí mismo en este blog, y este es gran momento para recordar la Santísima Trinidad del Arte de Viajar Pasándolas Muy Putas: El Tren de Pinyao, el VIP bus de Laos y el Bus de la muerte de Vietnam.

Ahora que me hago pasar por una súper ejecutiva internacional o algo así, sé que la diferencia fundamental entre viajar por trabajo y viajar por placer es que cuando se viaja por trabajo no hace falta sufrir.

Es más, busca uno viajar cómodo y descansado, preferiblemente en avión, y en compañías que no se estrellan, no te cobran los pistachos, no organizan una tómbola con organillo y cabra a bordo, y no te alquilan la manta por horas. En este caso, con Emirates.

Así me sentí yo cuando la azafata me dijo que me podía quedar la mantita
Así me sentí yo cuando la azafata me dijo que me podía quedar la mantita

Emirates es la aerolínea patrocinadora del Real Madrid que respeta los principios dogmáticos de cierta religión que no mencionaré para que mi blog no sea monitorizado por los servicios secretos, y que son los mismos principios que tienen seguramente en mente los jugadores del Madrid los viernes por la noche.

Esto tiene como consecuencias prácticas que las azafatas llevan una especie de velo muy chic y que no ponen jamón en el menú, sino cecina (que es un producto muy respetable salvo cuando sustituye al jamón).

Paradójicamente, y en contra de los mencionados principios religiosos, en esta aerolinea sí que se ofrecen cantidades industriales de alcohol, y ello además con carácter gratuito y semi-obligatorio.

Simpática azafata atendiendo en bar de inspiración Marbella en vuelo de Emirates
Simpática azafata atendiendo en bar de inspiración Marbella en vuelo de Emirates

En cuanto me subí al avión, y justo cuando me tenía que poner triste y melancólica por dejar el hogar, se me abalanzó una azafata velada claramente oprimida por el patriarcado para ofrecerme toda suerte de licores. Vi  claro que en tal contexto la única conducta feminista posible era la de emborracharse.

Así que inicié mi alegato contra la represora cultura de bandera de la aeronave con un champancito antes de despegar, un vinito en el aperitivo, otro vinito con la comida, un gintonic después de comer… Y de repente, ¡volar ya no da miedo!

Entretanto, con ese mismo espíritu combativo contra el mundo falocrático de la clase Business, me leí  la Cuore (sí, sí, leí, no “miré los Argghs por encima” como hacéis todas)  y me vi dos películas de dibujos, llorando desconsoladamente con una de ellas.

Y en este Disneylandia para adultos pues el vuelo se te acaba haciendo corto. Cinco horitas más, por favor.

avion
Esta foto (ahora censurada) es antigua y los más acérrimos la habréis visto en Instagram. Sin embargo, su valor documental es tal que merece ascender de categoría desde fútil red social a prestigioso blog de culto con 12 suscriptores.

 

En la próxima entrada prometo al menos haber aterrizado en China. Besos y abrazos.

Emigrar con papeles: Ese lujo burgués

Conoceréis la frase “parecía tonta cuando la compramos”. Bueno, yo soy así, pero al revés. Por eso la noche antes de volar a Shanghai para incorporarme a mi nuevo puesto de trabajo me di cuenta de que la única cosa que realmente necesitaba para mi nueva vida había desaparecido horas antes en el agujero negro que es la tarde-noche madrileña: el pasaporte y el visado.

Solo existe una situación imaginable que podría haberme hecho parecer más gilipollas de cara al mundo y, lo que es peor, de cara a la empresa : la del padre chino que no pudo salir de Corea porque su niño le había pintarrajeado el pasaporte:

Este señor podría ser más tonto que yo
http://shanghaiist.com/2014/06/02/chinese-man-stuck-in-south-korea-after-son-scribbled-all-over-passport.php (Historia real – Gracias Ana, siempre atenta a las memeces del Shanghaiist)

Mi crisis de despapelamiento 48 horas antes de volar es, además de una clara maniobra de mi subsconciente para boicotear mis planes de emigración, bastante irónica, porque la última vez que vine a China por mi cuenta y riesgo, en modo espalda mojada y sin empresa todoproveedora, no me pasaban estas cosas.

Aprovecho para revelaros ya que la principal diferencia entre mi actual estancia en Shanghai a la anterior es que esta vez todo responde a un plan, no se trata de una desabrida huída hacia adelante para evitar a toda costa el ingreso en la vida adulta.

(Lo de ahora es una sensata y muy pensada huída hacia adelante para evitar a toda costa en ingreso en la vida adulta)

Aunque el pasaporte te lo pueden hacer un día en el aeropuerto si vas a volar el mismo día, el problema era el visado, sin el que no podría entrar en China y que tarda varias semanas en gestionarse.

Sorpredentemente, el entuerto se resolvió aceptablemente gracias a la expeditud del consulado chino, donde, tras explicar la situación accedieron a rehacerme en un día un papelillo que de normal tarda tres semanas y dejarme volar al día siguiente.

El funcionariado chino ya no es lo que era.

Esta eficiencia las autoridades fue profundamente frustrante para mi madre,  que es un ejemplar alfa de la tipología Madre Española Metijona  (solo superada quizás por su propia hermana, lo cual me hace pensar que llevo el gen puesto) e iba perfectamente concienciada y preparada para una sesión de “me van a oír” que finalmente no se tuvo que producir.

La Madre Española Metijona es esa que aunque  grita ¡gol! en tu partido de baloncesto es capaz de fundir el sistema burocrático con su mera presencia e insistencia. Está probado que en los hábitats donde prolifera esta especie, como España, la Administración no termina de operar con la transparencia y orden debidos, y donde no, rollo Finlandia y otros países barbáricos sin sentido de la familia, todo va de maravilla.

¿Día inhábil dices?

Vamos que, a pesar de todos mis esfuerzos para generar drama, todo se resolvió de manera más o menos satisfactoria y pude volar solo dos días después de lo previsto.

Aprovecho que ahora soy legal y ejerzo mi profesión con el visto bueno del Pueblo Chino para contaros cómo fue mi primera inmigración en China, que nunca fue carne de blog en su momento por prudencia, que como sabéis es la  peor enemiga del jijijaja (motor que mueve mi vida como sabéis de entradas anteriores).

Todo emigrante en China ha tenido para conseguir los papeles que hacer un apaño moderadamente ilegal  de esos que no se cuentan a la familia por Skype.

El más estándar consiste en citarse con un extraño con nombre de fantasía tipo Magic o Wonderful o Rocky en una estación de metro de Hong Kong, entregarle tu pasaporte, y volver al cabo de x horas para recogerlo con un visado que no sabes muy bien de dónde ha salido y susceptible de hacerte ser detenido en la eventual redadilla de inmigración en discotecas de blanquitos.

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En algún sotano de Hong Kong

Mi historia de visados no fue de ese tipo pero fue bastante terrorífica para mí en cuanto a que fue una de mis primeras vivencias chinorris cuando aun era joven, núbil e impresionable (sí, niños, yo también fui joven alguna vez), y pensé que acabaría en la cárcel. Que bien pensado es la única manera que se me ocurre en la que un adulto pueda aprender chino de una puñetera vez.

Mi empresa de aquella época no tenía capacidad para emplear a extranjeros así que apañaron algo con una empresa pantalla manufacturera de cerraduras regentada por un señor ugandés llamado Mr Mike. La empresa hizo el correspondiente papeleo y en unos días me citaron para una entrevista en la comisaría de policía, donde una traductora les explicaría que trabajaba en una constructora en España y venía temporalmente de visita a comprarle cerraduras a Mr Mike (no sería esta la última vez que me haría pasar por cosas, recordemos cuando me convertí en la arquitecta neoyorquina Lisa).

Yo llevaba dos semanas en China y no me quedaba mucha opción, salvo volverse del campamento antes de tiempo (¡jamás!), así que, tras consultar con mi gurú sinológico de aquella, Nube Envolvente, que me tranquilizó (“saben que es mentira y les da igual”, dixit) allí que fui.

En la comisaría me esperaban dos policías, pero que podrían haber sido fontaneros, fruteros o taxidermistas, porque no llevaban uniforme. Uno de los policías iba sin camiseta (que es una cosa muy de despedida de soltera del Levante español, salvo porque este policía sin camiseta tenía barriga y tetas) y el otro llevaba una camiseta seguramente no reglamentaria en la que ponía US ARMY (que es un poco como si yo fuera a trabajar con una camiseta de Mango, pero en peor).

Entramos en un cuartito, nos sentamos antes los dos presuntos polis y mi traductora se puso a contar lo que fuera durante unos veinte minutos mientras yo permanecía callada y con cara de infanta. Tras un poco de ese griterío chino que no sabes si están enfadados o que no se oyen, finalmente me preguntaron a mí directamente por el nombre de la supuesta empresa constructora en la que trabajaba en España. En la que fue una flagrante falta de reflejos,  en vez de decir algo tipo “la empresa se llama FCC y yo no soy otra que Alicia Koplowitz” dije lo primero que se me pasó por la cabeza rollo “López Construcciones S.L.”, me pidieron que lo deletreara, lo anotaron, y fin de la historia, ya tenía mi visado – para tres meses. En total en un año me lo tuve que rehacer ocho veces con estrategias semejantes.

Y yo os quería contar más cosas, pero como veis me enrollo más que si el abuelo Simpson hubiera escrito las películas del Hobbit, así que corto ya y lo dejo para la próxima.

¡Besos y abrazos!

El Acabóse: Tour por China con Hermana Mayor

Queridos todos, es hora de frenar dignamente la imparable decadencia de este blog.  Por ello procedo por la presente a finiquitar este bello proyecto – para ir pensando en montar otro con el que evadirme del coñazo de mi vida presente – en lugar de recrearme en mi vida pasada.

Y por supuesto no podía cerrar esto sin incluir mis aventuras con ese personaje fundamental (de mi vida en general), que es Hermana Mayor.

Para ello, y en línea con el déficit de atención que aqueja a nuestra generación, he seleccionado solamente unas cuantas cosas curiosas y situaciones surreales de nuestro tour por China, que fue el siguiente:

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Vueltecita por China

EMPECEMOS POR UN POCO DE CONSUMISMO, JUEGO Y DECADENCIA EN HONG KONG Y MACAO:

 Llegamos a Hong Kong el día más contaminado de su historia, en el que Gobierno recomendaba no salir de casa. Sin embargo  decidimos ufanas subir a la colina Victoria para ver la vista sobre la ciudad. Con el siguiente resultado:

Ah, no, que esto es una postal claramente propagandística
Y esto es lo que vimos
Esto vimos

Ante el éxito obtenido, cruzamos a Kowloon y nos encontramos  con chinos muy ricos y muy locos que inexplicablemente hacían cola en masa para entrar en las tiendas de superlujo. Conseguimos entrar en Gucci, que por algún motivo estaba menos solicitado, y aquello estaba como un Zara en rebajas.

Tranquilos, hay riñoneras para todos
Tranquilos, hay riñoneras de 3.000 euros para todos

Nos alojamos en un hotel de mala muerte en Causeway Bay, que será recordado porque el único canal de TV que no estaba en chino  sintonizaba las cámaras de seguridad del edificio. Lo peor es que lo veíamos.

Llevando Gran Hermano a otro nivel
Llevando Gran Hermano a otro nivel

Después de nuestra experiencia un poco mixta en Hong Kong, cruzamos a  Macao, antigua ciudad colonial portuguesa que hoy día es como Las Vegas de Asia. Allí nos fuimos de casinos con muchas expectativas, pero después de perder  20 euros en una tragaperras cursi claramente dirigida al público infantil,  decidimos que el juego no era lo nuestro y nos conformamos con poder fumar en un sitio cerrado.

Luego no sé cómo se nos ocurrió que era buena idea ir a las 2 de la mañana al Gran Canal del casino veneciano  , pero fuimos, y estaba cerrado ya, como suele suceder con las cosas en países que no son España. Nos dedicamos a pasear por el canal completamente vacío y semiapagado en lo que fue una experiencia psicodélica y pesadillesca al tiempo, como estar en un canalletto lleno de Bershkas.

Esto no es una tragaperras, sino que engulle hembras de cánido
A esta tragaperras jugaría Rosamund, si Rosamund jugara a las tragaperras
Hermana Mayor, quizás algo moñas, despliega toda su sofisticación en la Venecia de mentira
Hermana Mayor, quizás algo moñas, despliega toda su sofisticación en la Venecia de mentira

 

Mi restaurante favorito de Macao
Mi restaurante favorito de Macao

Tras nuestra experiencia nocturna, decidimos probar la gastronomía típica de Macao, así que nos fuimos al McDonalds. Descubrimos que, gracias al aire acondicionado,  este el lugar dónde se reúne la tercera edad.

"Vámonos al madonals que se está fresquito"
“Vámonos al madonals que se está fresquito”

CONTINUAMOS CON EXPERIENCIAS RURALES EN GUANGXI Y YUNNAN:

De estas dos ciudades totalmente frívolas nos transportamos a la pureza de la China rural. Movidas por el fervor turístico de las terrazas de arroz de Longsheng, nos disfrazamos de chinitas rurales para sacarnos fotos. La fotógrafa nos hace posar como lolitas manga y naturalmente acabamos en el catálogo de la tienda.

Gracias a nuestra ropa local, pasamos totalmente desapercibidas en los campos de Guangxi
Gracias a nuestra ropa local, pasamos totalmente desapercibidas en los campos de Guangxi

Lo bueno del campo en China es que, al contrario de las ciudades, todo es muy bonito y se puede respirar porque hay aire entre partícula y partícula de contaminación. Pero el campo tiene otro tipo de problemas, entre las cuales que todo dios se saca fotos contigo. Una vez que sales de Shanghai, donde la gente es más o menos sofisticada, los chinos flipan cada vez que ven a un extranjero blanquito, créense en presencia de Serena Van der Woodsen y quieren foto contigo. El único contra-ataque posible es sacarse fotos con ellos.

Las señoras Hui titularían esta foto A la fresca con unas frescas

Otra interesante consecuencia del rusticismo del Guangxi y del Yunnan es que los cuartos de baño son (sin exagerar ni nada) como el quinto infierno de Dante. (música ilustrativa, de nuevo). Estos “cuartos de baño” se alojan en cobertizos donde fluye (o no) agua por pequeños canales, sobre los que cada una hace sus cosas, sin separación ni puerta ni nada. Todo esto acaba creando un entorno de comunión de género bastante intensa y a veces posmoderna (como por ejemplo la de ver a una china jugando con su iPhone mientras caga).

Para esto se invento la frase: MUERTE Y DESTRUCCIÓN
Para esto se invento la frase: MUERTE Y DESTRUCCIÓN

Leo por ahí que estos baños son en realidad más higiénicos que los nuestros, porque al no haber puertas no hay que tocar el picaporte y no hay posible traspase de gérmenes por este medio.

En fin.

Pasando a temas más de aprovechamiento: En Yunnan tuvimos la suerte de presenciar el  festival de las antorchas del pueblo Yi, que conmemoran una agro-hazaña ancestral en la que una plaga de langostas fue finiquitada usando antorchas.  Estas fiestas pirómanas son una popular y edificante actividad apta para todas las edades como se puede ver en las foto inferior.

HM no me dejó coger una antorcha porque dice que luego me hago pis en la cama
Hermana Mayor no me dejó coger una antorcha porque dice que luego me hago pis en la cama

También descubrimos que en esta región se utiliza el último idioma pictográfico que existe, el Dongba:

Jerogríflicos dongba: Lo primero significa embarazo, lo segundo parto. No sé en que momento alguien pensó que el alfabeto era mejor idea.
Jerogríflicos dongba: Lo primero significa embarazo, lo segundo parto. No sé en que momento alguien pensó que el alfabeto era mejor idea.
Y esto es usado en la vida real
Y esto es usado en la vida real
Y esta foto la pongo porque me gusta
Y esta foto la pongo porque me gusta

Y CONTINUEMOS CON UN POCO DE CHINA INDUSTRIAL Y PROFUNDA

Después de esto fuimos a Pekín, de donde no os contaré nada porque total está muy visto, hicimos turismo sin cejo y no hubo incidentes memorables.

El momento surrealista clave del viaje fue nuestra visita a Datong, una ciudad industrial e infecta no muy lejos de Pekín (a donde fuimos no porque nuestra adolescencia extrarradial nos haga buscar los polígonos industriales, sino porque cerquita de allí están las muy interesantes grutas de Yungang). Esta ciudad fue una de las visitas más interesantes (como me anticipó hace tiempo la Rubia) porque es la China en desarollo auténtica e industrial.

Todo empezó en la estación de autobuses de Liuliqiao en Pekín. Para llegar a esta estación, que estaba en obras y era como la peor pesadilla bladerunner que he presenciado en China, había que tomar un autobús que te dejaba en una línea de metro que, cual costilla flotante, no conectaba con ninguna otra. Todo inquietante y difícil.

Luego tomamos el bus a Datong, donde habíamos reservado en el Hotel Hyatt. Cual fue nuestra sorpresa al llegar allí y descubrir que el hotel era de imitación, todo él entero.

El "Sunshine Hyatt Hotel": Ya no se conforman con copiarte un bolso, te copian el hotel entero...
El “Sunshine Hyatt Hotel”: Ya no se conforman con copiarte un bolso, te copian el hotel entero…

El presunto Hyatt que en realidad no lo era era una especie de hotel de semi-lujo para hombres de negocios locales y todo ello lo supimos porque las amenities y servicios del hotel cubrían todas las necesidades de un buen ejecutivo chinorri: sala de karaoke, servicio de masaje y lo que surja, y un minibar con botellas de vodka marca “AK-47” , calzoncillos y calcetines de repuesto, condones varios y, el colmo de la sofisticación, una botella de vino tinto.

Como suele pasar en estas situaciones de viaje, HM y yo nos aburriamos como monas por la noche y decidimos pimplarnos la botella de vino por hacer algo (sin ser nosotras de tener esos hábitos en absoluto). Ante la falta de sacacorchos bajamos a recepción para que nos la abrieran y las recepcionistas, que no habían visto ni un guiri ni tal objeto antes en su vida, intentaron descorcharla usando un clip. De algún modo u otro, se abrió.

Os dejo una foto de las grutas de Yungang porque es algo relativamente poco conocido y que merece mucho ser visto:

Esto es lo que íbamos a ver en Datong (aparte del hotel)
Esto es lo que íbamos a ver en Datong (aparte del hotel)

Y ACABEMOS CON INFORMACIÓN REALMENTE ÚTIL PARA LA VIDA: COMPRAS POR SHANGHAI

Shanghai como es por todos conocido no tiene nada que ver y sólo vale para salir de copas y comprar – que no está ni tan mal.

Así que despachamos rápidamente todo lo del turismo para poder dedicarnos a lo realmente importante: hacer una memorable ruta fiestosa (compuesta de Zapatas-Phebe-Mint-Hollywood,) e irnos a comprar bolsos de imitación.

Con respecto a los bolsos de imitación, aprovecho esta la última entrada para compartir con el mundo el gran secreto sobre donde comprar los mejores y más verdaderos bolsos falsos de Shanghai. Porque bolsos falsos hay por todas partes, pero que den el pego… pues no tanto.

(nota: el hecho de que yo sepa esto no significa que yo compre imitaciones. ejem)

Instrucciones:

1. Ve al fake market de Nanjing Road.

2. Sube a la tercera planta.

3. Busca la tienda de los bolsos de Kate (detrás del sitio de las perlas)

4. Dile a la china gorda (la presunta Kate) que quieres ver bolsos buenos, guiño, guiño.

5. Kate te dirá que vayas a la recepción, de ahí a la tercera planta de la parte de oficinas del mercado, donde hay una clínica de cirugía estética.

6. En la recepción de la clínica de cirugía estética, detrás de unos carteles de chinas felices con sus nuevos pechos y/o ojos ampliados, hay una puerta secreta.

7. Tras la puerta secreta hay una especie de trastienda donde se guarda material de la clínica, y una trampilla. Allí esperas a Kate la gorda para que te abra. Y detrás de la trampilla está la cueva de Alibabá de los bolsos y relojes falsificados. 

De esto por desgracia no tengo fotos. Así que os dejo con una foto de la mítica tienda de perlas de Amy Lin:

Esto no tiene nada que ver pero tiene coña. Comprando perlas para la Mamma
Comprar perlas en un sitio con credenciales

Y ya no os cuento más, que me estoy poniendo pesadita. Os agradezco vuestra atención a lo largo de este año y medio, y os digo simplemente lo que dice la china de abajo:

¡Última cosa! en plan curiosidad estadística, os dejo la lista con las diez entradas de este blog que más visitas  han tenido  (algunas sorprendentes, otras no tanto):

1. Racismo del bueno (Para mí al menos)

2. Rosamund

3. Rosamund: La secuela

4. Tres días tontos en Bangkok

5. Hablemos de Exportación (Otra Sobre Romance Chinorri)

6. Mis Queridas Arquitectas: Veniros Para Acá

7. Esa Nueva Forma de Ocio: Pasarlas Putas

8. Vietnam. Saigón, Nha Trang

9. Laos en Bus (2)

10. Pequeña Miscelánea De Cosas Que No Sé Donde Poner

Conclusiones: Rosamund, serie de televisión propia YA.

Vietnam (3). Hanoi

En episodios anteriores… Fuimos deportadas en autobús hasta Hoi An, nos integramos con la comunidad local, sobrevivimos al bicicleteo en Hue y vimos pagodas y templos y más pagodas y más templos

Para ir de Hue a Hanoi, nuestra última parada en Vietnam, decidimos tomar un tren nocturno – por aquello del paisaje y de la autenticidad del transporte terrestre. El tren, que venía desde Saigón, venía prácticamente lleno desde hacía 10 horas, lo que quería decir que olía a gato muerto con bastante intensidad y todo el mundo estaba tirado por los pasillos con mucha naturalidad.

Nuestra estrategia de supervivencia en tal circunstancia fue clara: instalarnos en la cafetería y emborracharnos.

Por suerte habíamos sido previsoras y habíamos comprado, en una juguetería del centro donde  vendían tabaco y alcohol (me encanta el tercer mundo) una cosa llamada “Vodka Hanoi”, que es una especie de colonia, gracias a la cual podríamos entumecer nuestros sentidos y viajar de manera mucho más placentera.

El principio del viaje lo aprovechamos para hacer fotos de mochileras intensas sacando la cabeza por la ventana frente a la luz del atardecer. Por ejemplo:

Pues es bonito
Pero qué aventurera soy, cualquiera diría que en realidad soy una abogada coñazo

El atardecer, el campo, la gente morenita que te mira desde los campos pensando y estas tías qué hacen, cuánta belleza.

Para redondear, en un momento dado, empezó a llover suavemente. Cual fue nustra sorpresa al descubrir que no estaba lloviendo en absoluto, sino que el agua procedía del desague de los baños del propio tren.

Y ya no volvimos a sacar la cabeza más nunca.

El responsable de la cafetería empezó a darse cuenta de nuestra estrategia y nos exigió que pidiésemos algo de comer, así que además de beber nos pusimos moradas de comer pollo con arroz y otras delicias de andar por casa vietnamitas. Con nuestro comportamiento la parroquia local pudo confirmar que todas las occidentales son unas ligeras y nos empezaron a ofrecer alcohol y cigarros y nos hicimos muy populares.

Cuando estuvimos lo suficiente cansadas y chispitas nos fuimos a nuestras respectivas literas a dormir y dormimos estupendamente, hasta el punto de que ni me enteré cuando llegamos a Hanoi y casi me quedo allí abandonada.

En Hanoi nos quedamos en un hotel que era la versión culminada del anterior en Hue. Además de todo lo ya descrito, aquí tenían una hora diaria de cerveza gratis y las paredes pintadas con citas intensas de Kerouac y Paulo Coelho y dibujos de pollas, tetas y culos.

Sólo llegar, me encapriché con ir a ver el cuerpo embalsamado de Ho Chi Minh, gran líder y padre de la república popular de Vietnam. No tenemos fotos porque no se pueden sacar, y en internet tampoco hay, pero se parece bastante a Lenin embalsamado.

Es interesante que Ho Chi Minh pidió a su muerte ser incinerado y sus cenizas dispersadas por Vietnam, pero no le hicieron ni puñetero caso – eso es lo que le pasa a la voluntad de cada uno en entornos comunistas.

Mi mausoleo lo quiero de este estilo, pero no hace falta que sea tan grande

La excursión clave desde Hanoi, y fundamentalérrima cuando uno está en Vietnam, es ir a la bahía de Halong en barco . Había varias opciones de excursión y nos disponíamos a contratar la más baratuqui hasta que leímos en la Loli que que hacía dos años un barco de los baratos se había hundido y muerto unos cuantos turistas. Así aprende uno uno de los lemas fundamentales del turismo mochilero: Barato sí, morirse no.

En la excursión de la bahía de Halong lo primero que hicieron fue llevarnos a ver  una cueva que se llama cueva del dragón, que estaba iluminada como una discoteca, y se llama así porque tiene en su interior una roca en forma de dragón – inciso, cómo de poderosa es la autosugestión que aquí las rocas tienen forma de dragón y en España las manchas de grasa tienen forma de Cristo.

La Cueva del Dragón
Bahía de Halong
Muchachada inconsciente disfrutando de su juventud (yo por supuesto no lo hice ni de coña)

Luego uno se queda en el barco haciendo muchas fotos, tomando el sol y bañándose. También pasamos la noche en el barco.

A eso de las 8 de la mañana nos despertamos (no sé porqué en estos viajes se madruga todo el rato, se supone que estás de vacaciones) y sacamos el siguiente fotón donde podréis apreciar toda la gracia del invento, porque la verdad verdaderosa es que la bahía de Halong es una maravilla:

Amanecer en la bahía de Halong. Y al final me acabé tragando un amanecer.

Luego nos tiramos al agua desde el barco y esta vez por fin no había un alma y pensamos que finalmente habíamos encontrado la paz no-turística y que podríamos integrarnos con la pureza del paisaje. Hasta que apareció una señora local remando en su barca/tienda de ultramarinos (que no llamaremos tienda de chinos para no caer en la imprecisión ni incorrección política) vociferando la mercancía.

Empezó ofreciéndonos coca-cola y fruta pero luego nos empezó a sacar cerveza y tabaco, lo cual demuestra una gran intuición con respecto al público objetivo. Amiga Elegante cayó en la cuenta de que no teníamos tabaco y podría ser la ocasión pero claro, no se nos ocurrió como íbamos a poder llevarnos aquello de vuelta al barco sin que se mojara. Debe de existir toda una ciencia para hacer la compra de esta manera que se nos escapa.

Cualquier momento es bueno para el consumismo

Después de esto nos llevaron de vuelta a Hanoi, donde pasamos la última y triste jornada antes de la terrible separación. Amiga Prudente y Amiga Elegante volaron para París y yo para Hong Kong, donde tres días después me reuniría con el nuevo personaje de esta historia, al que denominaremos aleatoriament Hermana Mayor.

Calles de Hanoi

continuará…

Camboya. Cruzando la Frontera, Viendo Maravillas del Mundo, Esas Cosas

Dando tumbos por Camboya, en bus, barco y fragoneta

De cómo entramos en Camboya por tierra sin que nos timaran:

Desde Bangkok para Camboya utilizamos un medio de transporte muy común en el sudeste asiático, la guiri-neta. Una guiri-neta es una furgoneta en la que sólo viajan guiris, diseñada expresamente para esquilmarles de manera focalizada y eficiente.

Para ir a Camboya por tierra desde Tailandia, es necesario llegar primero hasta la frontera en Poipet, y luego por otro medio de transporte ir a donde uno considere, que suele ser en el caso de los turistas a Siem Reap.

Tanto Amigo Local como la que nos vendió los billetes de guirineta (agente de viajes llamada “Pisha”) nos advirtieron de que Camboya era un país de gente pobre y malvada donde había una especie de mafia amable que intentaba “vender” un servicio exprés de tramitación de visados  antes de la frontera a los incautos turistas. Funciona de la siguiente forma : antes de la frontera, un señor aleatorio pero en el que confías porque es morenito y lleva camisa te da un impreso de solicitud de visado, se lleva tu pasaporte, y te cobra una tarifa por el servicio. Luego él va a la ventanilla y hace tu visado por el procedimiento normal y te lo devuelve.

 La cosa fue tal cual. La guiri-neta paró a comer en un lugar dejado de la mano de dios poco antes de la frontera, y un amable camboyano que además estaba compinchado con el conductor nos repartió unos impresos de solicitud de visado. Nosotras les dijimos que pasábamos de sus impresos, pero el resto de la guiri-neta lo rellenó y le pagó por la “gestión”.

El amable timador no le hizo mucha gracia que no contratáramos sus servicios, y nos dijo que si no participábamos en su timo iba a ser un follón organizativo para todos porque habría que hacer trámites en dos tiempos, primero para los timados y luego nosotras.

Finalmente nos hicimos las duras y todo fue bastante sencillo. Sellamos el pasaporte a la salida de Tailandia, cruzamos en furgoneta la “tierra de nadie” hasta la estación de policía camboyana, donde nos hicimos el visado por 20 dólares y luego pasamos por inmigración. Los demás de la guiri-neta tuvieron que hacer exactamente lo mismo y tardaron lo mismo, por lo que se dieron cuenta de que habían sido timados y yo creo que nos miraron un poco mal en plan “estas listillas insolidarias podían haber avisado” (lo pensé pero no lo hice por si el amable timador tenía primos que vendrían a pegarme).

Después de esto, en Poipet, que es una ciudad de frontera llena de casinos que parece un poco del Oeste americano, tomamos otro bus de unas 4 horas para Siem Reap. Al llegar las últimas al bus, tanto a mí como a Amiga Prudente nos tocó sentarnos al lado de sendos obesos sudorosos,  el mío además llevando ropa que picaba (está claro que estos guionistas de comedias románticas que se inventan encuentros fortuitos entre gente guapa en los aviones han salido poco de casa).

Cruzando la frontera
Misión cumplida

Pasando a cosas de mayor importancia : Los Templos de Angkor

Siem Reap, base de operaciones para ver los templos de Angkor, es una ciudad  dedicada al turismo en serio y en serie. Está muy bien preparada para los extranjeros, que son personas con pobre sentido de la orientación y en honor a los cuales han rebautizado una de sus calles (para que no nos perdamos):

Sabemos lo que os gusta

En Siem Reap pudimos probar la barbacoa Jemer, que incluía varios tipos de carne entre ellas la de de cocodrilo:

Pues sabe a gamba

La razón de ser de esta ciudad son los templos de Angkor, a pocos de kilómetros de allí.

Como buenas vagas que somos, contratamos un tour en tuk-tuk para que nos llevara de un templo a otro, en vez de hacerlo andando o en bicicleta. Un tuk-tuk es una especie de carromato descubierto tirado por una moto, y cuando estás subido en él te sientes entre muy bien, como si tuvieras esclavos, pero también un poco idiota como esta gente que se sube en coche de caballos en Córdoba y en Sevilla.

Esto es un tuk-tuk
Comentario burgués: ir a Angkor en tuc-tuc es como jugar al golf en buggie
Angkor Wat
Foto megalómana en Angkor Wat
Cara B de la foto megalomana (bajando cual abuelilla)
Ta Prohm, conocido como el templo de Tomb Raider o de Indiana Jones. Cuando se restauraron los templos, se escogió este  para dejarlo en estado natural, tal y como se encontraron, comidos por los árboles
Templo de Bayon
Más Bayón
De camino a Banteay Srei
Templo de Banteay Srei
Banteay Srei, otra vez

Después de estos cuatro yo ya decidí dejar de maravillarme, y pudo encontrárseme en la siguiente actitud conforme por lo demás con mi costumbre de dormirme en cualquier sitio. Debimos de visitar en total unos diez templos (hay una veintena).

Visitante devota

Además de pasearse por los templos durante el día, los hoteles, agencias de viajes y guías turísticas han decidido en lo que es una clara estrategia para putear al turista que es obligatorio ir a ver el amanecer a las 5 de la mañana frente a Angkor Wat. El amanecer está muy bien pero no deja de ser una elección estética como otra cualquier otra, que no sé porqué se le impone a los turistas con tanta virulencia.

(Advertencia : Este razonamiento rebelde podría estar motivado por mis ganas de no madrugar)

Nos portamos bien , nos levantamos a las 4 y fuimos. Yo me quedé rezagada y Amiga Prudente (en este caso Amiga Diligente) fue a hacer fotos. Mientras tanto me quedé zampando tostadas con mantequilla  y escuchando a un guía turístico racista que ilustraba a unos turistas milloneti mexicanos que tenía al lado. El guía les decía en un perfecto castellano latino neutro (como el de doblaje de las pelis de Disney) que los vietnamitas eran unas ratas y los tailandeses unos violentos y de los americanos mejor no hablamos.

 Amaneció y fue como suele pasar en estas situaciones: primero era de noche y luego era de día.

Después del trance, Amiga Prudente y yo desayunamos y nos metimos en un tuk-tuk par ir a otro templo, momento durante el cual la cámara de fotos se le cayó a la carretera.

Esto es una putada, pero que os lo cuento porque nos puso en una segismundiana tesitura en la que nos dimos cuenta de que la vida es foto y las fotos fotos son, y que nos habíamos levantado a las 4 de la mañana sólo para esta tontería y lo único que nos quedaba era una puta mierda de experiencia personal y nada que se pudiera colgar en internet.

No veais qué disgusto. Por suerte esto está más que documentado en google y podemos robar una foto de otra gente para poner aquí:

Esos no somos nosotras
Foto rescatada de mi cámara, un poco lejos

Para más inri, la Conspiración Turística Local también nos imponía  tragarnos el atardecer desde el templo de Phnom Bakheng, y  para hacerlo más sufrido, decidieron poner el templo en una maldita colina. También nos portamos bien. Subimos la colina hacia las 4 de la tarde con un calor infernal, y nos sentamos a esperar el atardecer sobre una plataforma de roca ardiendo sin nada que hacer.

Amiga Prudente se fue a dar un paseo mientras yo me hacía amiga de un escocés viejuno con pinta de heroinómano reinsertado que era según sus propias palabras “albañil de discotecas” y tenía un proyecto en Tailandia. (y sí, algo había hecho en Valencia). Como viajaba solo se había alquilado un colega, que era un camboyano del personal de su hotel al que le pagaba 13 dólares al día para que le acompañara a las visitas, las comidas, y hasta de copas.

En el momento de la conversación, el camboyano estaba bolingui y no paraba de ir a mear en los matojos porque el escocés le había obligado a beber en la comida .

Al final Amiga Prudente, que como podéis observar tiene toda la autoridad moral en esta expedición, decidió que nos íbamos a freír de calor para total, ver un puñetero atardecer que de esos tenemos cienes y cienes en España así que nos fuimos al hotel, donde por suerte aún no nos habían cerrado la piscina.

Por cierto, gracias a Mar, aka Opinión Cualificada, por la recomendación del hotel.

Después de hacerte todos los templos te quedas así

Tres días tontos en Bangkok

Llegué a la estación de tren de Bangkok a las seis de la mañana. Me fui directa al hotel, en Kaoshan Road, que es la calle donde se concentra el 90% del turismo mochilero de Bangkok. Se parece a la típica calle de pueblo de playa en España, con sus puestos de ropa baratuqui, sus bares, su musicote a cualquier hora, sus terrazas, sus ingleses borrachos.

Los tailandeses son muy hábiles y han decidido meternos ahí a todos los extranjeros para tenernos controlados, creo yo. Al principio me pareció un horror, pero luego me di cuenta de que en realidad la ciudad es demasiado grande para un turista poco comprometido que está de paso,  y confieso que salí poco del perímetro.

En algún lugar de la Costa del Sol…. Kaoshan Road

Mi primera impresión fue que Tailandia es infinitamente más desarrollada que Laos, algo que se percibe en cosas como en que en los bares está prohibido fumar y en que las mujeres se pueden vestir de zorras tranquilamente sin miedo a ser increpadas.

Este país es tan moderno que hasta el rey sale en los neones

Mi primer día en Bangkok lo pasé lavando ropa, actividad poco reportada pero que ocupa gran parte del tiempo del mochilero, y tomando el sol en la piscina del hotel. Por la noche quedé con mi Amigo Local que conocí en Ginebra hace cuatro años para que me sacara de paseo.

Amigo Local y yo tuvimos una disgresión de criterios importante con respecto a las actividades a acometer a la ciudad. Yo quería que me llevara a sitios turbios, i.e., a bares de ladyboys, mientras que él quería llevarme a sitios estupendos y que me llevara una buena impresión. Al final hicimos lo que él quería,  que era el que llevaba el coche.

Primero fuimos a comer pescado y marisco en un mercado al aire libre de pescado regentado por una china simpática. A mí el marisco ni me va ni me viene, pero como me invitaban y soy una persona muy educada y no quería hacer el feo me puse positivamente morada.

Esto va un poquito en contra de la prudencia básica del viajero, que es la de no comer en puestos callejeros pescado ni marisco ni cosas poco hechas. Pero después de un año ingiriendo productos de dudosa procedencia en China creo que tengo una pátina de metales pesados en el estómago que me hace invencible.

Restaurante callejero de la entrañable señora china Jae Leng

Pidieron una sopa muy picante con calamares, unos gambones a la plancha y una  sepia cruda en salsa picante con muy buena pinta que no me dejaron probar (me dijeron que sería el primer exranjero en comer eso y no morirse en el acto. Insistí). Después de esto fuimos a un bar muy chachi que se llamaba Iron Fairies, que podría cualquier bar de bohemios de Europa continental, hasta que nos tuvimos que ir porque apareció una rata en el smoking room.

A la mañana siguiente a las 6 de la mañana tenía que ir como buena amiga ejemplar que soy al aeropuerto a recoger a Amiga Prudente que venía de Madrid para unirse a la expedición, así que me quedé con Amigo Local hasta las 5 tomando algo en Rabuttri Road, que es una paralela a Kaoshan Road y es igual pero en mas bonito y con más clase.  Todo estaba tranquilamente abierto y muy abierto hasta esas horas, incluso mientras empezaban a montar el mercado del día posterior.

Fue un poco paliza lo de ir a las 6 de la mañana directamente al aeropuerto pero Amiga Prudente traía sendos bocadillos de jamón serrano y queso hechos por su madre y envueltos en papel de plata, ibéricos lembas que hacen revivir a cualquiera tras seis meses a base de arroz y noodles.

Tengo por cierto la teoría de que Amiga Prudente no ha venido sólo de viaje al Sudeste asiático porque sí, sino que es un topo enviado por mi madre para ocuparse de mi integridad física y darme consejos sensatos, (del tipo, “tómate la pastilla”, “si te pones sandalias te puedes clavar algo”, “ponte crema en ese lunar que tiene muy mala pinta”, y “¿te vas a comer eso?” por no hablar de “mañana nos levantamos pronto y asi aprovechamos”)

Además trajo el siguiente y peculiar objeto, una pulsera antimosquitos que es como la que le ponen a los perros para desparasitarlos, pero esta para humanos hipocondríacos. Me reí de ella y no se la puso, así que si tiene dengue o malaria hoy es todo culpa mía y lo asumo.

Esto es como la power balance pero para países subdesarrollados

La muy maldita después del aeropuerto me obligó, en lo que se acabó convirtiendo en tendencia, a ir a ver cosas. A las 8 de la mañana estábamos ya plantadas en la puerta del complejo del Palacio Real y el Templo del Buda Esmeralda.

Antes de entrar, un timador muy amable (suelen serlo) nos dijo que el templo estaba cerrado por una festividad budista, y que nos fuéramos con él a ver otro templo y tiendas de ropa. No picamos porque después de un año entre asiáticos me he vuelto una taimada desconfiada. Por lo visto este timo es muy frecuente.

En el Palacio Real y en el Templo del Buda Esmeralda había más gente que en la guerra (expresión muy paterna un poco démodée). Había que respetar un dress code de manga larga y pantalón largo, lo que es poco intuitivo en verano a 30 grados.

Por suerte para el turista, se podían alquilar prendas adecuadas pero horribles in situ, y la pobre gente acababa teniendo una pinta muy rara. Parecía todo parte de un sistema de castigo y humillación contra el extranjero para escarmentarle en su irrespetuosidad hacia el culto local. Me recordó a la ropa chunga que te ponían en parvulitos cuando te meabas o vomitabas encima, que tenía similar y estigmatizante efecto.

 Los templos presentaban la pinta de la foto de abajo, parecían un poco sobre-restaurados, y yo además estaba de mal humor porque no había dormido y tenía síndrome de abstinencia de café así que mi experiencia global del lugar fue bastante negativa.

Arquitectura monumental
Arquitectura monumental
Lo que viene siendo un templo

Para terminar de cumplir con el deber turístico, vimos el Templo del Buda Reclinado y nos subimos al barco-bus por el Chao Phraya.

Templo del Atardecer, desde el río Chao Phraya
Me encanta Buda: está gordo, siempre sonríe, luego va y se tumba...
Me encanta Buda: está gordo, siempre sonríe, luego va y se tumba…
Monjes en el barco-bus

Al margen de las turistadas, quedamos de nuevo con Amigo Local que se empeñó en llevarnos a un sitio guay otra vez. Nos dijo que íbamos a ir a un sitio un poco chic así que necesitaríamos zapato cerrado. Esto fue un poco traumático, porque la ropa del mochilero es escasa, informal y a menudo maloliente. Así que nos plantamos sendos vestidos y unas deportivas, que era el único zapato cerrado que teníamos, y teníamos una pinta más chunga de lo normal si cabe. Amigo Local, que es budista y no se perturba, no se avergonzó nada de nosotras y nos fuimos al lugar en cuestión, de nuevo en barco.

El bar estaba en lo alto del Hotel Lebue, el Sky Bar, que estaba en una azotea y se veían unas vistas impresionates sobre la ciudad. Se parece a uno de los millones de bares en azoteas en Shanghai, pero en este caso se puede ver a través de la contaminación.

Este hotel aparece en la película “Resacón en Las Vegas II”, y de hecho tenían un cóctel que se llamaba Hangovertini (hecho de té verde, muy rico).

Parece guay y, para que engañaros, LO ES
Parece guay y, para que engañaros, LO ES
Bangkok que no se acaba
Bangkok que no se acaba
Protegiendo la identidad de Amigo Local y Amiga Prudente, en el Sky Bar
Atardecer desde el Sky Bar
Atardecer desde el Sky Bar

Os dejo más fotos:

El mercado flotante. Cortesía de Amiga Prudente (c) 2012
Yo soy españó españó españó
Masaje callejero
Glocalización

Laos en Bus (2)

Después de mi jornada turística en Luang Prabang, me dispuse a coger el bus de 12 horas para recorrer los 384 kilómetros que lo separan de la capital de Laos,  Vientiane. Os alegrará saber que mi autobús no era el de línea donde va la chusma, sino una cosa llamada el VIP BUS.

Yo me las deseaba muy felices hasta que vi al interfecto:

Aquí solo viaja gente guay
Acogedoras cortinas

A las tres horas de trayecto, el VIP BUS presentaba este aspecto:

Y luego lo que me da miedo es el avión

En resumen, el peor trayecto de mi vida después de aquel entre Pinyao y Taiyuán en China durmiendo en el suelo. Incómodo y largo y con curvas.

Paramos mucho y acabé haciéndome amiguita de otras dos chicas que también viajaba solas : una americana treintañera harta de su lucrativo empleo como abogada y encontrándose a sí misma, tipo Julia Roberts en “Comer rezar amar”, y una canadiense lesbiana directora de documentales. Aunque luego al final ambas hallaron tema de conversación común en poner a parir a los hombres y yo, como no domino el tema, me tuve que volver a mi novela.

Precausiónnn amigo conductoor

Durante el viaje de 12 horas por sinuosas y estrechas a la par que parcheadas carreteras tuve mucho tiempo para pensar y me acordaba de forma recurrente de la primera vez que oí hablar de Laos: fue cuando atraparon a Roldán, que se escondió por aquí.

La verdad que este me parece un país óptimo para huir de la justicia: es muy bonito, las comunicaciones son una mierda así que tardarán en encontrarte, es pobre así que fácilmente se puede vivir bien, y a pesar de esto último es muy seguro.

Creo que esto es arroz

Llegamos a la capital, Vientiane, por la noche. Vientiane es una ciudad bastante pequeña y con un toque un poco playero. Después de  Luang Prabang es un poco decepcionante, porque hay muy poca cosa aparte de edificios gubernamentales y templos del mismo estilo. También tienen un arco de triunfo.

Vientiane, capital city
Lobby del Hotel Win de Vientiane. Con su telenovela rusa
Arc du triomphe, versión colonia

Dice la guía que los americanos hicieron una donación de cemento al país para construyeran un aeropuerto pero ellos en su lugar construyeron este arco.

Dentro del arco tenían una tienda de recuerdos tamaño industrial y me compré una camiseta con mensaje en lao que me pareció súper fardona (Por cierto, qué estresante es lo de la camiseta fardona, ya ni la camiseta de los Ramones es un valor seguro).

Le pregunté a varias personas que qué significaba la leyenda, pero ninguna hablaba inglés y nadie supo decirme. O sea que a lo mejor dice “Soy tonta del culo, pero disimula y no digas nada”. Me la puse acto seguido.

Luego fui a comer bajo el arco un plato típico, la ensalada de papaya, que es un poco regulera porque mezcla la papaya con la lima y con el picante y el resultado total la verdad que es una cosa rara (pero veis con qué precisión me expreso).

Ensalada de papaya. Lo otro no sé si era comestible o decorativo

Durante la comida se me acercó un señor local que quería hacer amigos y finalmente me dijo que en la camiseta ponía “Hola Luang Prabang”, (o sea que a efectos prácticos la leyenda sí que infiere que soy un poco tonta del culo).

Después de eso, cogí mi tuk-tuk para la estación de Nong Khai, a las afueras de Vientiane, de donde saldría mi tren nocturno para Bangkok.

Agatha Christie me obliga a subirme en estas cosas

Por cierto, cuando compré el billete de tren para Bangkok en el hotel, la recepcionista me dijo:

“En primera clase compartes cabina con una persona más. Voy a decir en la estación que eres mujer”

“Para que me metan con otra mujer?”, le pregunté

La recepcionista me miró con sorpresa.

“¡No! para que te metan con un chico guapo”

Por un segundo pensé que era verdad, que la recepcionista iba a realizar las funciones de concertación matrimonial que mis padres han negligentemente desatendido.

Pero no, no hubo suerte y me metieron en la cabina con una señora tailandesa ultrapija tipo la Preysler.

En cualquier caso, al poco de salir el tren, la Preysler se fue a la cafetería seguramente a empinar el codo y me dejó sola casi todo el trayecto.

Sola ante el peligro como me hallaba, en un momento dado el revisor llegó al compartimento y, apuntándome con la maquinita perforadora, me espetó:

“Chicken!”

Yo le miro circunspecta. Finalmente opto por decirle, con convencimiento

“You chicken!”

El tío me mira, mira al otro revisor. Y me vuelve a decir, con más ímpetu,

“No, you chicken!”

“I no chicken! You chicken!!”

Así siguió nuestro intercambio hasta que finalmente, desde el fondo del pasillo se oye una voz que le grita al revisor “Ticket!! no chicken!! tickeeet!”. Así que le doy el ticket y nos reímos y yo pienso, he debido de protagonizar millones de escenas así en China con mi mandarín de medio pelo.

Por ejemplo, en chino, cuando quieres parar a un transeúnte y pedirle una dirección, la frase “disculpe” (请问) se dice muy muy muy parecido a “Por favor, béseme” (情吻) o más perverso aún, “Por favor, huélame” (情闻). De ahí que a menudo no cooperen y huyan despavoridos.

Volviendo al tren, al rato, me trajeron un riquísimo arroz con pollo (que creo poder asegurar que es la versión real del arroz oriental del Vip’s) y una cerveza y me pareció la mejor primera clase trenística del mundo.

Planazo
Atardecer desde el tren

Me puse a escribir el blog en el tren hasta que me aburrí de mi misma (a veces me pasa. Poco) y luego, imitando a mi santa madre en los odiosos trayectos Madrid – París en tren, salí al pasillo a cotillear y hacer amigos. Hasta que vi que sólo había viejos verdes.

Finalmente me encontré con una pareja de gays cuarentones muy simpáticos formada por británico e italiano, que me invitaron a fumar un piti con ellos. Fuimos al espacio que hay entre vagón y vagón, que es la “smoking room” del tren, y me dijeron que me agarrara donde pudiera. Acto seguido, con el tren en marcha por supuesto, abrieron una de las puertas que da a la vía. Yo pensaba, esto es superdivertido pero nos vamos a matar (y otra vez el lío de la identificación de cadáveres, puff).

A continuación, con grandísima técnica acrobática, uno de ellos empezó a liarse un porro con una mano mientras con la otra se agarraba a un asidero para no caerse a la vía. Me dijeron, “si quieres vente luego a nuestro compartimento que tenemos güisqui-cola”. No sé que tendrá Musil que decir de todo esto.

Esto me recordó al tren París – Cannes que venía con vagón-discoteca incorporado. Aunque esto era más vagón-botellón-senior que vagón discoteca.

Finalmente, con ese instinto de conservación que caracteriza a la viajera solitaria, decliné la oferta y  fui a encerrarme a mi cabina con mi novela a ser muy buena y muy aplicada y muy intensa.

A las dos horas el italiano salió al pasillo con una moña del quince y se puso a berrear. Como buena portera que soy, salí al pasillo a mirar como el revisor lo arrastraba hacia su cabina.

La verdad que fue un tren entretenido.

Cafetería con retrato de Su Majestad al fondo
Pasillo de primera clase
Segunda clase. Según mi pareja de nuevos amigos, “second class is funny, not fun”
Llegando a Bangkok, 6 de la mañana

…Continuará…

Esa Nueva Forma de Ocio: Pasarlas Putas

Como habréis adivinado por el título, esta entrada describirá la actividad de tiempo libre preferida por los jóvenes sofisticados: irse de viaje en condiciones infrahumanas.

Algo que yo practiqué en mis recientes vacaciones, dado que quiero por todos los medios ser sofisticada y hacerme pasar por joven.

Para un correcto aprovechamiento del viaje en condiciones infrahumanas, se necesitan dos elementos fundamentales:

– Un transporte inmundo

y

– Un alojamiento indigno

Hoy hablaremos del transporte, del tren.

A todos nos encanta el tren. Viajas de verdad, de punto a punto, no “apareces” de repente. Y además hace tracatrá tracatrá. Pero cómo mola el tren.

En la República Popular, hay trenes de alta velocidad y trenes de los otros. El tren de alta velocidad tiene muchas ventajas: es relativamente limpio, rápido y cómodo. Sin embargo, de vez en cuando uno descarrila y mueres. Letalmente.

Así que si tienes apego por tu vida, puedes probar las otras opciones que se desarrollan en el tren normal que no descarrila.

En el tren normal podemos viajar en 4 clases distintas, que oscilan entre el gran lujo (litera), business (asiento duro), preferente (suelo) y turista (de pie).

Yo tuve la fortuna de experimentar todas y cada una de las modalidades en orden descendente de comodidad (pero ascendente de encanto, si es que habéis comprendido bien el concepto de viajar pasándolas muy putas) así que os ofreceré una breve descripción de cada una:

1) La litera. Viajas bien archivadito y clasificadito en tu litera , entre una madre adolescente lactante y un anciano flatulento. Te sientes como un soldado camino del frente.

Pensé que era incómodo e infernal, hasta que experimenté…

2) El asiento duro. Pasé unas agradables 10 horitas sentada en un asiento duro pero duro disfrutando del calor humano de otras familias chinas, en completa armonía e integración con el entorno, aunque, contra todo cliché, sin compañía de de pollos y patos. Te sientes como un judío camino de Auschwitz.

Pensé que es la modalidad de viaje más infecta a la que habría de enfrentarte en mi vida, hasta que experimenté…

3) El suelo. Amontonada con otra mucha gente en el pasillo del tren, intentando dormir entre entre cajas de fideos vacías y botellas de plástico, o bien en el rellano del cuarto de baño entre vagón y vagón. Te sientes como un puerco camino del matadero.

Ahí si que creí que no podía caer más bajo en cuanto a desprecio a la propia salud y dignidad, hasta que se acabó el sitio en el suelo y experimenté…

4) La clase turista: vamos, ir de pie, empaquetada con 20 millones de chinos en el espacio entre vagón y vagón. Viajar ahí no es que sea inconstitucional, es que es una imposibilidad casi ontológica porque el espacio entre vagón y vagón es un sitio que no existe, es un no-lugar, leñe!

Ahí como te sientes es como una sardinilla enlatada Hacendado de camino al Mercadona. Llegados a este punto, lo único que podía hacer era pensar muy fuerte“comomolocomomoloviajandoporlachinaprofundasoysuperguay” e ir combinando 1 hora de apoyo sobre una pierna, 1 hora en la otra, así hasta 10.

(Al final, unos chinos amables, al explicarles que mi viaje duraba en efecto 10 horas, les di pena y me ayudaron a salir del ahí y a volver a preferente – el suelo)

Algunas fotos ilustrativas:

Escena Navideña en tren chino
Escena Navideña en tren chino

Aquí huele raro. Quién ha sido

Máximo lujo y confort
Máximo lujo y confort
Haciendo el parisino en el tren
Haciendo el parisino en el tren

Conclusión: El avión, la solución. Preferentemente, en aerolíneas domésticas de coloridos nombres y existencia sorprendente, como ”Lucky Air” http://www.luckyair.net, u “Okay airways” http://www.okair.net

Hablando de todo un poco, y de viajes en tren en particular, película de la semana:
“Viaje a Darjeeling”. En nuestro tren, al contrario que en el de la película, sí que se podía fumar.