Mi Gran Boda India

(De los creadores de  Mi Gran Boda China , llega esta nueva instancia de autoinvitamiento a jolgorios étnicos)

En efecto, niños, hoy os voy a hablar del sueño cumplido de toda bloguera/instagramera/mujer que se gusta a sí misma en fotos: ponerse un sari y asistir a una boda india.

Yo no soy instagramera ni nada de eso, pero me siento muy influida por ese tipo de gentuza – seguramente porque trabajo en ese pozo negro moral que es el Mundo de la Moda. Así que yo también había adoptado como propio el anhelo de ir a una boda en la India y sacarme muchas fotos para subir a redes sociales.

Como este es un blog cultural y edificante y con una responsabilidad para con su público de 25 personas, además de usar esta entrada para intentar convenceros a toda costa de que soy guay, os voy a contar cosas útiles e informativas sobre este precioso y tradicional rito de arrejuntamiento.

Empecemos.

Boda India, Manual de Instrucciones

1. ¿Cómo hago para ser invitado a una boda india?

Hay dos maneras comunes de ser invitado a una boda india, la mejor siendo la de tener un amigo indio que te invite.

La otra es aprovechar el estado de ebriedad de tu amigo indio para obligarte a que te invite. Este último fue mi caso.

Fue así. Una noche observamos que una compañera de trabajo india estaba comiendo menos de lo normal (lo normal dentro de lo que es un trabajador del pozo negro moral que es el Mundo de la Moda, es decir, bastante menos de lo que come cualquier otro vertebrado). Al ser interrogada sobre este hecho, confesó que estaba  haciendo dieta para la inminente boda de su hermana, que llevaba tres meses con el novio y ya iba siendo hora.

“¡Cómo! ¡se casa tu hermana! ¡moriría por ir a una boda india!”, dije. A lo que contestó, “‘¡Vente! los invitados extranjeros quedan glamurosos,  así que mis padres estarían encantados!”

Y como no sé decir que no a quién me necesita, decidí apuntarme en este mismo instante.

Se corrió la voz (bueno, la corrí yo, para que nos vamos a engañar) de la generosa y genérica invitación a toda la raza blanca y en un periquete cuatro españoles jetas teníamos un vuelo a Nueva Delhi.

Reacción materna ante la invitación

2. ¿Y ahora, qué rayos me pongo?

La boda india es la ocasión que toda mujer de cualquier país merece para por fin poder ponerse un sari. El sari es un  trozo de tela de cinco metros que envuelve tu cuerpo y te convierte instantáneamente en una diosa sensual de belleza y elegancia. Salvo porque deja al descubierto y en bastante evidencia las lorcillas laterales, llamadas “asas del amor” por los franceses y “muffin top” por los americanos – denominaciones que revelan muy bien los principales centros de interés de los ciudadanos de ambos países.

Como todas las cosas bellas, el sari tiene varias contraindicaciones, principalmente que es muy difícil de poner, que deplazarse con el puesto es bastante complicado, y que para ir al baño necesitas asistencia de una criada y/o eunuco.

En palabras de mi Amiga Invitante, el sari es un producto del patriarcado para que las mujeres anden muy lento. 

Proceso de instalación del sari a las invitadas guiris, felices y ufanas al no ser conscientes de que ya no iban a mear más nunca

Los invitados varones tienen que ponerse un turbante (pero solo si vienen de parte del novio, no nuestro caso. Huelga decir que pasamos de esa limitación) y una camisa larga llamada kurta que les permite andar rápido y cazar elefantes para sus mujeres que se hallan en casa inmovilizadas por el sari. Si hace fresco pueden ponerse una chaqueta sin mangas que se llama chaqueta Nehru.

Y este es Nehru, primer presidente de la India y portador de la chaqueta que lleva su nombre. De nada

Nosotros llegamos plenamente equipados con la idea de mimetizarnos y de que nadie se percatara de que éramos forasteros, pero una vez allí descubrimos  que la inmensa mayoría de los hombres iban vestidos con traje occidental. Así que quedamos un poco como quedarían en tu boda unos chinos vestidos de flamenca (espero que en mi boda haya tal cosa).

Invitados locales claramente confundidos con respecto al dress’code correcto
Nosotros sí íbamos vamos bien.

3. ¿Y qué hacen los indios en las bodas?

La boda india es la como la boda de cualquier sitio: una manifestación de estatus cara e irracional destinada a que las vecinas la critiquen. Estas además duran muchos días y tienen muchos ritos.

Nosotros, porque somos unos vagos y porque nuestro propósito real no era conocer la cultura y costumbres sino decir que habíamos ido, solo asistimos a la celebración principal.

Nos consta por ejemplo que uno de los días anteriores a la ceremonia propiamente dicha sucede el mehndi, que es cuando se juntan todas las mujeres y se pintan las manos con henna – mientras los hombres probablemente hacen algo más guay tipo ver el crícket y beber whisky.

Supliré mi ausencia en este momento con fotos de otra boda rándom, por ejemplo la de la estrella de Bollywood Aishwarya Rai, que es esta india Miss Universo que intentó triunfar en América pero no funcionó porque nadie se acordaba de su nombre.

Bienvenidos al enlace de Aishwarya y Melendi
Las primas dejan a Aishwarya hecha un cristo en el bello rito de mehndi

Sí que estuvimos en el baraat, que es el momento en el que el novio llega montando una yegua blanca acompañado por una banda y por su familia, que baila y monta barullo.

Llega la romería
La banda
El novio llega y le dan de comer algo que debe de estar duro

La familia de la novia le recibe y luego van juntos a un escenario donde se sacan millones de fotos con gente que no conocen que ha ido a comer gratis. Esto dura varias horas mientras los invitados bailan, charlan, comen, y en muchos casos, se van.

Y aquí es donde te van preparando el cóctel de gambas y el solomillo wellington
Fotos y mas fotos

La celebración de la boda en sí fue como hubiera sido la de Farruquito si Farruquito fuera amish, porque había mucho folclore y colorido y brilli-brilli pero no había carne, no había alcohol, pararon la música pronto para no molestar a los vecinos y para fumar me tuve que esconder detrás de una carpa.

A modo de placebo consumimos altas cantidades de coca-cola y nescafé de sobre, pensando que quizás el azúcar nos daría ganas de hablar, bailar, olvidar la futilidad de la existencia, esas cosas que hacen las drogas.

Por suerte pronto llegó nuestro héroe, el hermano de la novia, que nos llevó fuera del recinto “de botellón”. Sí, niños, con 32 años, ahí sigo.

Nos llevaron a un párquing oscuro y ahí  el hermano y sus colegotas montaron el clásico bar en el maletero digno del Pryca de Villalba.

Violando la ley seca

Pronto fuimos interceptados por Amiga Invitante, que nos echó la peta y dijo que volviéramos inmediatamente porque si salíamos del recinto  seríamos seguramente asesinados y violados por sus vecinos.

Pusimos mentalmente en un platillo de la balanza: integridad física; y en el otro: chupitos. Debatimos, reflexionamos y finalmente, nos fuimos de allí a pedirnos otro nescafé.

4. ¿Cómo comportase con los locales?

No lo sabemos muy bien. Dado que no conocíamos a nadie y no había catalizadores amistosos (ie., música y alcohol), nuestra interacción humana se limitó a ser requeridos por niñas y adolescentes pajilleros para hacernos selfies, a lo cual accedíamos con una sonrisa, conscientes de nuestra función de repartir caché y glamour occidental. O bien hacer de monos de feria. Nunca lo sabremos.

Jóvenes lugareños encantados con su nuevo amigo guri
I.B.T. departiendo con el pueblo
Con los bros

5. Muy bien todo esto, pero los novios, ¿cuándo se casan?

Los novios se casan de verdad después de todo este rollo, en nuestro caso a las 4 de la mañana (hora propicia según alguna cosa astrológica hindú).

Teniendo en cuenta que empezamos a comer en torno a las 6 de la tarde y que la música se paró a las 11 (y no sé si lo habré mencionado ya pero NO HABÍA ALCOHOL) no sabíamos muy bien donde meternos hasta esa hora.

La gente se empezó a largar y nosotros a renquear. Hacía las 2, cuando quedaba muy poca gente, llegó una especie de chamán que es un sacerdote hindú, se sentó en el suelo bajo un toldo y empezó a montar una hoguera . Y entonces nos quedamos fritos.

Pero leo en Wikipedia que ahí es donde propiamente se casan los novios. Tras varios ritos ejecutan el saptapadi, una vuelta con siete pasos alrededor de una hoguera tras los cuales ya estarán casados.

No tengo fotos del saptapadi de esta boda y sorprendentemente tampoco de la de Aishwarya y Melendi, que optaron por hacerlo en la intimidad.

Así que tendremos que esperar para verlo a nuestra próxima boda india – a esa os podréis apuntar también.

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