Trabajar Como Chinos

Con la última entrada de este blog, conseguí un doble objetivo largamente acariciado:

1) Batir mi propio récord de audiencia

y

2) Hundir mi reputación.

Excelente. Calmada ahora esta ambición, podré retomar tranquilamente lo que venía haciendo, que es revelaros el espíritu e identidad del pueblo chinés, a través de mis vivencias verdaderas altamente noveladas. 

Hoy os escribo con objeto de erradicar ese mito que  turba a todo ciudadano europeo: el de que los chinos trabajan como chinos.

Pues no, error, los chinos son tan vagos como nosotros, y tienen un estilo de vida relajado que sería digno de la censura de Cayetano .

Y para ello os muestro pruebas gráficas del ambientazo que había en la oficina tal día como hoy a las 11h30 de la mañana:

Le he puesto un cuadradito para proteger su identidad porque, contra todo indicio, soy buena gente. 

Por cierto, esta es mi secre, como véis, la tengo a raya.

Y al otro lado de la oficina, el fervor laboral se reproduce:

Levantando el país

(Esta de arriba es también la que eructa.)

Moraleja: esta gente no hace ni el huevo.

Un día les dije que si podía ir al despacho un festivo y me dijeron que estaba prohibido.

Así que no os preocupéis, no van ni a dominar el mundo ni van a hundir nuestro sistema del bienestar (eso ya lo hacemos nosotros solitos con gran solvencia). 

Y ahora que os he dejado más tranquilos, puedo con toda satisfacción ponerme a planear la próxima entrada que tratará sobre cosas de China que den miedito (que haberlas, haylas).

***

Al sacar la foto, ambas chinorris se despertaron. Me dijeron que para qué quería las fotos. Pensé que no sería muy humano decirles que era para publicar en mi blog del que son personajes involuntarios destinado al echamiento de risas de mi familia y amigos, así que opté por decirles que eran para denunciar su lamentable comportamiento ante la dirección.  Se acojonaron y juraron subordinación eterna a cambio de mi silencio. Mis técnicas de dirección de personal son magistrales.

(Que no, les dije que por supuesto que no, que era una broma. Se rieron  y se volvieron a dormir plácidamente.)

Más tarde una me explicó que nosotros (los occidentales) no necesitábamos dormir siestas en el trabajo porque tomábamos café.

Así que, buenas noticias, no sólo los chinorris no nos dominarán nunca, sino que nosotros hemos dado además con la poción mágica que nos hace invencibles.

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